Jamás ha habido ni habrá una historia tan épica y tan conmovedora como la de Beren y Lúthien. Ni tampoco habrá jamás una belleza como la de Lúthien. Con su encanto maravilló y cautivó a muchos de sus contemporáneos, incluso a sus enemigos más acérrimos (el caso de Sauron y del mismísimo Morgoth). Lúthien nació en Doriath, y allí aprendió a bailar, y adquirió la enorme sabiduría de su madre. El año 465PE es una fecha muy importante, pues fue la primera vez que la vio Beren en Neldoreth. Beren la llamó Tinúviel (Ruiseñor) por su hermoso canto. Ambos se enamoraron, pero les separaba la mortalidad de ella. Thingol propuso a Beren un “imposible” para ganarse el amor de su hija: recuperar el Silmaril que poseía Morgoth. Lúthien fue secuestrada por Celegorm y Curufin, pero gracias a la ayuda de Huan escapó. Mientras, Beren había sido capturado por Sauron. Lúthien le engañó y liberó a su amado. Fueron juntos a Angband y, tras vencer a Carcharoth, se presentaron ante el trono de Morgoth. Con una hermosa canción, y la turbación que provocó la belleza de Lúthien en el corazón de Morgoth, éste fue derrotado y cayó adormecido. Beren, que se había disfrazado de lobo, se apoderó del Silmaril que llevaba engarzado en la frente. Sin embargo, Carcharoth arrancó de un bocado la mano con el Silmaril de Beren. El dolor que sintió al tener el Silmaril en sus entrañas fue inenarrable. Gracias a la ayuda de Huan y de Lúthien, Beren pudo curarse de la terrible herida. Más tarde Beren recuperaría el Silmaril que tenía Carcharoth, no sin antes ser mortalmente herido y asistir a la muerte de Huan. Beren falleció poco después, tras cumplir su misión. Lúthien, destrozada, se presentó ante Mandos en las Casas de los Muertos. Su canto le conmovió. Manwë les ofreció una nueva vida mortal. Vivieron juntos durante unos cuarenta años en Tol Galen y tuvieron a su único hijo: Dior, continuador de una gran estirpe de Hombres.
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