Guión de La Caída de Gondolin

28 de Marzo de 2008, a las 22:12 - Kike
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La Caída de Gondolin


La <a href='http://www.elfenomeno.com/info/ver/19192/titulo/Caída-de-Gondolin'>Caída de Gondolin</a>, por Enrique Dueñas

Por Enrique Dueñas


ACTO I

1. Campo de batalla. Ext. Día

El cielo esta nublado. Un guerrero, Gelion, avanza a toda prisa a través de la nieve. Alrededor suyo sólo un blanco paisaje. Se detiene un momento y coge aire. Parece preocupado. Después reanuda la marcha. Ante él, un montículo. Sube, y desde arriba puede ver un campo de batalla plagado de cadáveres. No hay ni un alma viva. Estandartes caídos, lanzas partidas y sangre por todas partes. El guerrero está horrorizado.

Decide bajar poco a poco y empieza a andar entre los muertos. Busca a alguien. De repente, una mano se mueve detrás de él, la mano de Huor que aunque esta herido, no ha muerto todavía.

HUOR (con dificultad):

Hurin...

Gelion se da media vuelta y se dirige corriendo a Huor.

GELION:

¡Mi señor!

GELION:

¿Hurin... eres tú?

GELION:

No, mi señor. Soy Gelion ¿Me recordáis?

HUOR:

Sí... ¿Dónde está Hurin, mi hermano?

GELION:

Fue capturado, mi señor. Lo siento... Llegué tarde...

HUOR (apenado):

Ayúdame... a levantarme... Gelion...

GELION:

Claro, mi señor...

El guerrero obedece.

HUOR (con rabia):

Morgoth... ¡Todo esto es culpa suya! ¡Yo le maldigo a él y a sus ejércitos de alimañas!

GELION:

No os alteréis...

HUOR:

Ya da igual... La oscuridad me llama... Esta es mi hora... Hoy... Aquí...

GELION:

No, mi señor, viviréis por muchos años...

HUOR:

No digas sandeces, Gelion... Este es el fin...

GELION (apenado):

¿Qué puedo hacer por vos?

HUOR:

Nada... Vete y no vuelvas a coger una espada...

GELION:

¿Qué hay de vuestro hijo?

HUOR:

Sí, mi hijo... Annael y los elfos cuidarán de él... Y vivirá alejado de la guerra y la muerte... ¡Ag!

GELION:

¡Mi señor!

HUOR:

Los Trasgos... Esas bestias... Vendrán a rapiñar nuestros cuerpos...

GELION:

Yo os sacaré de aquí.

Gelion carga a Huor a la espalda y se va. Desde arriba del montículo observa como el antes desaparecido ejército enemigo se abalanza sobre los cuerpos de sus enemigos. Son miles de repugnantes Trasgos encorvados, de colores verdosos y ojos amarillos, que se dedican a robar las armas y armaduras y alimentarse de los caídos como hienas. Gelion se va de ahí.

2. Cima de una montaña. Ext. Día

Gelion observa entristecido la tumba de Huor, un sencillo palo clavado en la nieve con unas cuantas piedras.

GELION:

Adiós, Huor, hijo de Galdor. Valiente capitán y amigo. Seguiré tu consejo.

El guerrero lanza su espada sobre la tumba y da media vuelta.

3. Gran Salón. Int. Día

Todo un pueblo está reunido en el interior de una inmensa cabaña. Niños y ancianas, hombres y mujeres lloran. En el centro, un fuego y delante de ese fuego un trono donde hay sentado un hombre maduro, que no anciano, muy bien ataviado. Es Amarth, el narrador. Su mirada es seria y sombría.

AMARTH:

Y esta es la historia de la Quinta Batalla. Gelion volvió a su hogar y murió con su mujer e hijos sin volver jamás a luchar. Aquel fue un gran día para Morgoth. Pero la hierba volvió a crecer alta y verde donde los muertos, única en aquel helado desierto y ninguna criatura malvada holló jamás ese suelo, donde las espadas enterradas aun hoy se desmenuzan en herrumbre. Aquella fue la voluntad de los Valar.

HARETH:

¿Qué fue de Tuor, el hijo de Huor?

AMARTH (tras meditar un instante):

No. Esa historia mañana.

Tras esto el narrador se levanta y con él, todo el pueblo se marcha. La niña pequeña se acerca al narrador y le tira del traje.

HARETH:

Pero entonces ¿Qué pasó con Tuor?

AMARTH (agresivo):

¡Mañana!

Hareth se queda un momento inmóvil y después regresa junto a las faldas de su madre, sin dejar de mirar hacia el narrador cuyos ojos severos todavía la vigilan.

4. Habitación de cabaña. Int. Noche

Hareth esta en una pequeña cama de paja al lado de un niño pequeño algo mayor, su hermano. La habitación es muy pequeña y además de las dos camas sólo tiene una ventana sin cristales y la puerta. La chiquilla no puede dormir, así que sale de la cama y empieza a empujar a su hermano hasta que le despierta.

HERMANO (molesto):

¿Que quieres?

HARETH:

¿Tú que crees que le pasará a Tuor?

HERMANO:

¿Era eso? ¡Vete a dormir y déjame en paz!

HARETH:

¿A ti no te interesan las historias del maestro Amarth?

HERMANO:

¡Sólo son historias, Hareth! ¡Mentiras que nos cuentan para entretenernos!

HARETH:

¡No es verdad! ¡El maestro Amarth dice que son reales!

HERMANO:

El maestro Amarth puede decir lo que quiera ¡Y ahora déjame dormir!

Despechada, Hareth vuelve a la cama.

HARETH:

Yo sé que son de verdad... Idiota...

5. Poblado. Ext. Día

La gente se mueve de un lado para otro. El lugar es pequeño y carece de riqueza pero se ve a sus gentes felices. Hay un pozo, varias casas, un herrero y una pequeña tasca además del gran salón central. Es un lugar sencillo. Todos parecen muy atareados. Una mujer lleva dos jarras de leche a su casa, unos hombres construyen una empalizada y los niños juegan por el barro.

6. Poblado. Ext. Noche

El cielo nocturno. Todo está en calma. Y en el poblado, la gente entra en tropel en el gran salón central.

7. Gran Salón. Int. Noche

Todo el mundo se arremolina alrededor del fuego. Amarth espera sentado, con su rostro inexpresivo y no pronuncia una palabra hasta que todo el mundo esta sentado. Hareth espera con los ojos bien abiertos. Esta impaciente. De repente, Amarth habla.

AMARTH:

Acordaos que Tuor provenía de una estirpe de hombres fuertes, que recorrían bosques y páramos. Pero nunca moró con esta gente pues fue criado por Annael, de los elfos.

8. Bosque. Ext. Día

Tuor, que es un muchacho de gran fortaleza, avanza por la espesura junto con una partida de elfos, llevando consigo carros con bártulos y caballos. Los elfos visten ropas cómodas pero elegantes y avanzan sin preocupaciones. Unos pocos portan armas.

Amarth (voz en off):

Recordad también que los elfos, o eldar como se llamaban a sí mismos, eran parecidos a los hombres pero más altos y nobles, de extraordinaria belleza y sabiduría e inmortales excepto por pena o violencia. Tuor recibió sus enseñanzas y aprendió su idioma. Aquellos días fueron felices pero por desgracia, se acabarían pronto...

De repente, uno de los que están a la cabeza, Annael, padre adoptivo de Tuor, obliga a parar la marcha con un gesto de su mano. Todos obedecen. Poco a poco desenfunda. Hay un silencio absoluto ¡De repente, una flecha sale de la espesura! El valeroso eldar se hace a un lado con presteza, clavándose el proyectil en la corteza de un árbol. Con la velocidad de un rayo un arquero elfo, lanza un disparo en respuesta y de la rama de un árbol cae fulminado un bárbaro con barba y el pecho descubierto. Annael se acerca corriendo al cuerpo y le da la vuelta con la bota, pudiendo ver su rostro.

ANNAEL (gritando):

¡Orientales!

De entre los árboles aparecen cientos de aterradores combatientes orientales, armados con hachas, mazas y arcos. Todos los elfos varones desenfundan y forman un círculo alrededor de las mujeres y los niños.

ANNAEL (a Tuor):

¡Quédate detrás de mi, Tuor!

TUOR:

¡Dadme una espada, padre!

ANNAEL:

¡No!

Tuor calla. Están rodeados y el cerco se estrecha a gran velocidad. Algunos llegan al combate y dos elfos mueren bajo el peso de un hacha oriental. Sin embargo la escaramuza aun no ha terminado y varios bárbaros caen bajo la furia de los eldar.

Tuor observa la situación desolado y cuando no puede más, coge una espada de uno de los carros y se lanza contra el enemigo. Esquiva varios ataques y entierra su espada en el pecho de dos bárbaros. Sin embargo, alguien le propina de repente un golpe de maza en la nuca y cae el suelo redondo. Tuor cierra los ojos lentamente y puede observar, mientras todo se emborrona, como los orientales están acabando con los últimos elfos. Lo último que ve es a Annael luchando solo contra tres orientales.

9. Campamento oriental. Ext. Día

Tuor se despierta de golpe, con un jarro de agua fría en la cara. Esta tumbado en un lecho de paja. A su alrededor, un buen número de orientales que se ríen a carcajada limpia. Tuor se levanta rápido para atacar a uno de ellos, pero le agarran entre dos.

CAPTOR ORIENTAL:

Tranquilízate muchacho...

TUOR:

¡No soy ningún muchacho! ¿Donde están los demás?

CAPTOR ORIENTAL:

Muertos...

Tuor se calla un momento. Está atónito. De repente, recupera las energías y se zafa de sus captores. Le roba a uno su hacha y empieza a luchar, ante los burlones guerreros orientales. En ese momento se oye una voz profunda. Es la de Lorgan, líder de los bandidos.

LORGAN:

¡Basta!

Lorgan es un hombre mayor pero alto y fuerte. A pesar de su advertencia, la pelea no cesa así que el líder desenfunda su espada.

LORGAN:

¡He dicho basta!

Los orientales no se detienen. Tuor logra tirar al suelo a uno de ellos y no duda en atacar a Lorgan, el cual detiene el hacha del muchacho con la espada y le desarma con tal fuerza que acaba en el suelo.

LORGAN:

Así que es este...

CAPTOR ORIENTAL:

Si, Lorgan ¡Es un auténtico tigre!

LORGAN:

Bien... ¡Ponedle unos grilletes y llevadlo con los demás esclavos!

Los orientales levantan a Tuor.

10. Corral. Ext. Día

Los orientales pasan por delante de un corral con Tuor atado de pies y manos con grilletes. El corral es muy pequeño y sólo hay gallinas. Se puede apreciar un huevo que reposa sobre la tierra.

ORIENTAL:

¡Venga, muévete!

Tuor no puede sino obedecer y pronto pasa de largo el corral.

El huevo se abre y sale un polluelo que se convierte en un gran gallo. Se oye otra voz de los desagradables bárbaros.

LÍDER ORIENTAL:

¡Medio elfo! ¡Ven aquí!

Por delante del corral pasa Tuor, que ha crecido y ya no está atado con grilletes. Su rostro refleja tristeza.

TUOR:

¡Ya voy, amo!

11. Barracón. Ext. Día

Un batallón entero de orientales espera a Tuor el cual se arrodilla ante ellos. Los orientales llevan consigo decenas de esclavos.

LÍDER ORIENTAL:

¡Levántate! Lleva esto a Lorgan.

El líder le tira a Tuor un estandarte bañado en sangre. Se levanta y se inclina.

TUOR:

Si, mi amo.

De inmediato Tuor da media vuelta y se va.

12. Tienda de Lorgan. Int. Día

Lorgan espera en su tienda, decorada con trofeos de distintos saqueos. Tiene de mascota un simio en una jaula al cual esta alimentando con carne cruda. De repente entra un guardia oriental.

GUARDIA ORIENTAL:

El medio elfo esta aquí.

LORGAN:

Bien, hazlo pasar.

El guardia se va y entra Tuor.

LORGAN:

¿Qué noticias traes?

TUOR:

Uno de vuestros capitanes quería que os diera esto, mi amo.

Tuor le entrega el estandarte ensangrentado.

LORGAN:

¡Oh excelente! Puedes marcharte...

TUOR:

Amo, si me permitís la osadía... ¿A que casa pertenece ese estandarte?

LORGAN (tras dudar un momento):

Es del linaje de Dor-lómin.

TUOR:

¿De Galdor, de Dor-lómin?

Lorgan duda al principio pero después empieza a reírse.

LORGAN:

¿Eres de esa raza, muchacho?

TUOR:

Sí, mi amo.

Lorgan se acerca amenazante a Tuor.

LORGAN:

No son más que nombres. Palabras extrañas ¿Qué importancia pueden tener? El caso es que tú y yo somos hombres. Y en esta vida sólo tenemos una cosa segura: que moriremos.

TUOR:

Lo siento, pero no os entiendo.

LORGAN:

Ya lo entenderás. Entonces ¿Dices que tu auténtica familia pertenecía a ese linaje?

TUOR:

Sí, amo.

LORGAN:

Ya veo... Y dime ¿Cómo se llamaba tu padre?

Tuor permanece callado.

LORGAN:

¡Contesta!

TUOR:

Huor, hijo de Galdor.

LORGAN:

¿El héroe? ¿El gran Huor?

TUOR:

Eso me dijeron. Yo nunca lo conocí.

LORGAN:

¿Sabes como murió?

TUOR:

En la quinta batalla. Luchando contra cientos de enemigos...

LORGAN:

La respuesta es mucho más sencilla: perdió ¿Entiendes eso, Tuor? ¿Entiendes que, simplemente, perdió?

TUOR:

Sí, amo.

LORGAN:

Yo sólo lucho cuando sé que voy a ganar. Nunca me enfrentaré a un gran ejército ni a una bestia de Morgoth. Algunos lo llaman valentía. Yo lo llamo estupidez.

TUOR:

Creo que ya se lo que queréis decir...

LORGAN:

Bien. Así me gusta. Tú y yo moriremos, Tuor, y habrá dado exactamente igual si hemos vivido de forma virtuosa o cruel. Por eso es importante que no te preocupen las tonterías.

TUOR:

¿Puedo retirarme?

LORGAN:

¿Eh? Si, claro.

Tuor se da media vuelta

LORGAN:

¡Tuor!

Tuor se detiene y observa a Lorgan de nuevo.

LORGAN:

Si sigues siéndome fiel como estos años... Puede que algún día ocupes mi puesto.

TUOR:

Gracias, mi amo.

Tuor se da media vuelta de nuevo y abandona la tienda.

13. Tienda de Lorgan. Int. Noche

Lorgan esta dormido cuando le despierta un guardia oriental

GUARDIA ORIENTAL:

Señor, señor...

Lorgan se despierta y rápidamente pone su cuchillo en el cuello del guardia pero después lo aparta.

LORGAN:

¿Qué quieres, imbécil?

GUARDIA ORIENTAL:

El medio elfo ha escapado.

Lorgan mira al guardia con rostro de asombro y salta del lecho.

LORGAN (gritando):

¡Encontradlo!

14. Montañas. Ext. Noche

Tuor corre a toda prisa portando una tosca espada robada. De repente se tropieza. Mientras permanece en el suelo oye la voz de un perseguidor oriental detrás de él.

PERSEGUIDOR ORIENTAL 1:

¡Esta allí! ¡Cogedle!

Tuor se levanta y sigue corriendo pero le disparan en una pierna y cae de nuevo. Tres perseguidores orientales sonrientes se acercan a él. Los dos primeros llevan hachas y el tercero lleva el arco. Tuor se arranca la flecha y lanza un grito de dolor.

PERSEGUIDOR ORIENTAL 1:

El jefe ha puesto precio a tu cabeza, medio elfo...

TUOR:

¡Dejadme ir!

PERSEGUIDOR ORIENTAL 2:

¡Ja! ¿Qué vas ha hacer? ¿Mordisquearnos los tobillos?

Tuor se levanta del suelo y agarra su espada con ambas manos. La pierna aun le sangra. Los perseguidores orientales se ríen pero Tuor los ignora. El arquero tensa el arma y espera para disparar de nuevo. Finalmente, uno de los perseguidores se lanza contra Tuor mientras el arco es disparado. Tuor agarra de las muñecas al atacante y gira el cuerpo de su adversario, el cual recibe una flecha amiga en la espalda. El héroe se deshace del cuerpo inerte de su enemigo. El oriental con arco tira el arma de proyectil a un lado y desenfunda una espada mientras el último bárbaro carga también. Tras un peligrosísimo combate, Tuor logra derrotar a los dos orientales y partir nuevamente.

15. Risco. Ext. Día

Amanece. Tuor esta sentado en una gran roca, mirando el horizonte. Pensando. Hay alguien detrás de él. Lorgan. Su espada esta desenfundada.

LORGAN:

Has sido un estúpido, Tuor hijo de Huor. Te ofrecí ser un líder. Pero tú has elegido ser un proscrito.

TUOR (levantándose):

Jamás seré líder de esclavos y maleantes.

LORGAN:

Es una pena que pienses así. No me queda más elección que decapitarte.

Tuor también desenfunda y baja de la roca.

Los contendientes se observan. Sus figuras se recortan con el ocaso. Los cuervos prestar mucha atención.

Tiene lugar entonces un salvaje duelo en el que ambos contendientes muestran gran habilidad. Lorgan logra herir a Tuor bajo la barbilla, dejándole una gran cicatriz. Pero el vencedor es Tuor, que logra golpear con la espada el hombro de adversario dejándole desarmado y de rodillas frente a él.

LORGAN:

No me mates... Por favor, no me mates...

TUOR:

Jura que liberarás a los esclavos y abandonarás la vida de bandido.

LORGAN:

Lo juro, lo juro...

TUOR:

No sé si creerte.

LORGAN:

Creeme, lo juro...

TUOR:

Hum...

Tuor guarda la espada y se marcha. Lorgan se levanta penosamente.

TUOR (sin girarse):

En algo tenías razón. Sólo estamos seguros de que moriremos. Pero se nos recuerda por nuestros actos, Lorgan. Y si no eres capaz de entender eso, francamente, te compadezco.

Tuor desaparece y Lorgan queda herido, cabizbajo y pensativo.

16. Cima. Ext. Día

Tuor observa el mundo. Es hermoso. Observa entonces la espada que robó.

TUOR:

No te necesitaré nunca más.

Agarra con fuerza el arma y lo lanza lejos de él. Respira hondo. Finalmente anochece.

17. Orilla de un río. Ext. Día

Tuor saborea el agua cristalina de un río. Un oso se acerca y comienza a beber también. Tuor observa al animal.

TUOR:

Hola, amigo.

El oso emite un sonido ronco en respuesta. Tuor se sonríe. Tras un momento, la bestia da media vuelta y se va. Tuor observa a los peces.

TUOR:

¿A dónde irán?

Tuor busca el final del río, que se ve lejano. Se levanta y lo sigue. Avanza un rato hasta llegar a la entrada de una cueva. Al principio no está muy seguro, pero después decide entrar.

18. Cueva. Int. Día

Tuor avanza a través de la caverna, saltando de piedra en piedra. Finalmente, ve la salida.

19. Acantilado. Ext. Día

Hay una gran cascada. Tuor observa atento el exterior y se queda asombrado. La espuma borbotea y las aguas, tranquilas en el horizonte, chocan con furia contra el acantilado. Inmediatamente, se agarra a la roca y empieza a escalar por ella, hasta llegar a la cima y poder ver el mar en todo su maravilloso esplendor.

TUOR:

Así que esto es el mar.

Fundido a negro.

20. Acantilado. Ext. Noche

En la cima del acantilado hay una rudimentaria cabaña que Tuor ha construido con sus propias manos. El propio Tuor esta dormido en el interior cuando le despiertan el graznido de aves. Se fija en el cielo y observa siete cisnes que viajan.

TUOR:

Hace ya mucho que mi corazón anhela emprender un viaje lejos de aquí ¡Pues bien, ahora seguiré a esos cisnes!

Tuor se levanta con presteza y decide seguir a los cisnes, corriendo por el borde del acantilado.

21. Playa. Ext. Noche

El acantilado disminuye en tamaño hasta llegar a la playa, que es inmensa y posee un arco natural de roca. Los cisnes de repente, para el asombro de Tuor, desaparecen.

Tuor da media vuelta, pero se arrepiente y regresa. Atraviesa el arco de piedra. Después mira al frente y mete los pies en el agua.

Tuor observa un momento y de repente, todo empieza a temblar. Cae al suelo. La marea crece y el agua choca con furia contra la costa. Se genera una tormenta y empiezan a caer rayos. Uno de los rayos estalla en el agua y genera un remolino que gira sin cesar. Del remolino se alza majestuoso Ulmo, señor de los aguas, un dios de apariencia humana, descomunal, de color azulado, largas barbas blancas y profundos ojos negros.

Se encuentra ante Tuor y él, profundamente asustado, se arrastra hasta el arco de piedra sin saber que hacer. Finalmente Ulmo habla.

ULMO:

Tuor...

TUOR (aterrado):

¿Quién sois?

ULMO:

Yo soy Ulmo, señor de las aguas.

TUOR:

¿Ulmo, el Vala?

ULMO:

Así es ¡Escúchame ahora pues tengo un cometido para ti!

TUOR:

¿Qué cometido?

ULMO:

Has de recorrer las tierras en busca de la ciudad oculta de Góndolin. Allí dirás al rey Turgon que una terrible profecía cayó sobre el lugar y que la ahora protegida de las maldades de Morgoth, pronto será atacada. La única esperanza es huir de ella al mar. Emprende el viaje que te está destinado y no demores, porque tu sino se encuentra lejos de aquí ¡Parte, Tuor hijo de Huor! ¡Ulmo, señor de las aguas, te lo encomienda!

TUOR:

¡Pero! ¿Cómo encontraré la ciudad?

Ulmo desaparece tan repentinamente como llegó. Tuor queda pensativo.

22. Bosque. Ext. Noche

Tuor se encuentra sentado ante una fogata, meditando, sin decir ni palabra. Tras un rato, se levanta impetuoso y apaga el fuego.

23. Montaña. Ext. Día

Tuor atraviesa la montaña.

24. Ruinas. Ext. Día

Tuor observa las ruinas humeantes. Hay armas tiradas, rocas y edificios caídos pero nada más. Continúa con su trayecto.

25. Prado. Ext. Día

Tuor avanza a través del prado.

26. Río. Ext. Día

Tuor vadea el río.

27. Claro del bosque. Ext. Noche

Tuor duerme placidamente cubierto de pieles. Una sombra se mueve entre los árboles. Sale de la maleza y se acerca lentamente a Tuor... De repente el héroe abre los ojos, se pone de pie y agarra una rama cercana. La sombra resulta ser un elfo nómada, Voronwë, que al ver la actitud agresiva de Tuor alza las manos.

VORONWË:

¡Por los Valar, una rama! ¡Por favor, no la uséis contra mí!

Tuor al principio observa extrañado pero después se ríe. Voronwë se ríe con él. El héroe tira a un lado el “peligroso” palo y le da la mano al desconocido.

TUOR:

Tuor hijo de Huor.

VORONWË:

Voronwë hijo de Aranwë.

TUOR:

Voronwë... Un bonito nombre aunque algo difícil de pronunciar.

VORONWË:

Decídmelo a mí, que lo oigo todos los días.

TUOR:

¡Tenéis sentido del humor por lo que veo!

VORONWË:

Y vos valentía para amenazar a un asesino en la noche con un palo.

TUOR:

No llevo armas.

VORONWË:

Yo tampoco. Soy artesano.

TUOR:

¿Por qué vagáis por los bosques, Voronwë hijo de Aranwë?

VORONWË:

Por lo mismo que vos. Busco Góndolin.

TUOR (asombrado):

¿Cómo podéis saberlo?

VORONWË:

Ulmo me salvó la vida.

28. Navío. Ext. Noche

Flashback.

Hay tormenta y la embarcación está a punto de hundirse. En la cubierta hay mucho movimiento. Voronwë sujeta con fuerza un cabo pero acaba resbalando y cae redondo contra el mástil. De repente puede ver con horror como una ola gigantesca esta a punto de sepultar el navío. Cierra los ojos con fuerza.

29. Playa. Ext. Día

Voronwë está tirado en una playa rodeado de restos del barco. No hay nadie. Se gira y, tras él, esta Ulmo, imponente.

Fin flashback.

30. Claro del bosque. Ext. Noche

Voronwë se encuentra ante Tuor, hablándole.

VORONWË:

Y me dijo que te hallara.

TUOR:

¿Qué sabéis de Góndolin?

VORONWË:

Una ciudad donde los Eldar pueden vivir en libertad si encuentran el camino secreto que conduce a ella. Una ciudad oculta a la perversidad de Morgoth. Un lugar donde prima la paz y la sabiduría.

TUOR:

Que bello lugar.

VORONWË:

Así es.

TUOR:

¿Me ayudarás a encontrarla?

VORONWË:

La encontraremos juntos.

31. Pradera. Ext. Noche

Voronwë y Tuor caminan.

TUOR:

¿Cuántas primaveras contáis?

VORONWË:

Doscientas doce.

TUOR:

Debe ser duro llevar la cuenta.

VORONWË:

¿Y vos Tuor?

TUOR:

Veinte y seis.

VORONWË:

Parecéis mayor.

TUOR:

Lo se. Y decidme, amigo ¿Estáis acostumbrado a las aventuras?

VORONWË:

¡Nada más lejos de mi interés!

TUOR:

¿Lleváis toda vuestra vida encerrado en un taller?

VORONWË:

No, desde luego. También decidí un día viajar hasta La Tierra Media.

TUOR:

El mar es hermoso. Lo añoro.

VORONWË:

Os entiendo. Aquel era mi sentimiento entonces.

TUOR:

Ser marino sería un sueño para mí. Ojalá viaje alguna vez como hicisteis vos.

VORONWË:

La vida en el mar es dura y además...

Voronwë y Tuor encuentran un lago colosal mientras avanzan. No se ve el final. Tuor se detiene en seco.

VORONWË:

¿Qué ocurre?

TUOR:

Espera... Por favor.

VORONWË:

¿Estás bien?

TUOR:

Aquí me crié, con los de tu gente. En estas orillas. Aquí pasé mi infancia.

VORONWË:

Entiendo. En aquel momento no existía el dolor ni la guerra ¿Verdad?

Tuor se arrodilla y coge un pedazo de tierra.

TUOR (compungido):

No queda nada. Absolutamente nada.

VORONWË:

Ha pasado mucho tiempo.

TUOR:

Lo sé... Pero yo les amaba. Eran todo lo que tenía. Y me lo arrebataron.

VORONWË:

Eso es terrible.

TUOR:

No le maté... ¿Por qué no le maté?

VORONWË:

¿De quien hablas?

TUOR:

Le tuve a mi merced y dejé que se fuera. ¡Aquel perro despreciable! ¡Por su culpa los perdí! Tenía que haberle matado...

VORONWË (poniéndole la mano en el hombro):

Escucha Tuor. Sé a que te refieres. Creeme, lo sé ¿No te habrías convertido acaso tu mismo en un asesino? Ellos no volverán. Pero ahora te ven con orgullo.

TUOR:

Pero pude hacerlo ¡Lo merecía!

VORONWË:

Que se lo mereciera no te da derecho ha hacerlo. La razón por la que este mundo es un lugar tan terrible es por culpa de la venganza. No te avergüences de tu decisión.

TUOR (agarrando la mano de Voronwë):

Gracias Voronwë. Gracias.

Tuor comienza a llorar. Ante él, aparece toda su familia, observándole. En un instante se disipan como la niebla. Finalmente Tuor se recompone. Se levanta de la tierra y mira al lago.

TUOR:

Te echaré de menos, Annael.

Fundido a negro.

32. Páramo desolado. Ext. Día

Voronwë y Tuor avanzan a través de la nada. Ven montañas a lo lejos.

VORONWË:

Según cuentan las leyendas hemos de cruzar esta cordillera y después atravesar las ruinas de Tol Sirion donde habitan espectros y sombras.

TUOR:

No parece nada fácil.

VORONWË:

¿Estáis asustado compañero?

TUOR:

Todavía no.

33. Desfiladero. Ext. Día

Voronwë y Tuor cruzan un peligroso desfiladero. Bajo ellos, un abismo. Tienen que caminar con lentitud por que andan por una delgada cornisa de roca y podrían caer en cualquier momento. Se despeñan pequeños cantos rodados de la montaña.

VORONWË:

Cuidado aquí, en cualquier momento...

¡Tuor se tropieza y esta a punto de caer al vacío, pero Voronwë le agarra a tiempo!

TUOR (jadeante):

Gracias...

VORONWË:

No me des las gracias. Guarda esto para cuando nos veamos en un peligro de verdad.

34. Cara opuesta de la cordillera. Ext. Noche

Voronwë y Tuor están de pie observando la lejanía. Hasta donde la vista humana alcanza, sólo hay bosque y llanura.

VORONWË:

La veo...

TUOR:

¿Es tan terrible como cuentan?

VORONWË:

Lo es. La construyeron los de mi raza pero los sicarios de Morgoth la hicieron suya. Después fue destruida. Ahora no es más que un montón de escombros.

TUOR:

¿A que tememos pues?

VORONWË:

Ni siquiera el más poderoso encantamiento de los elfos puede desterrar por siempre un mal tan grande.

TUOR:

Entiendo.

Ambos compañeros se quedan en silencio.

35. Orillas del Sirion. Ext. Día

La fortaleza derribada, se encuentra en un islote en medio de un portentoso río. No hay puentes y su anchura es formidable.

VORONWË:

Esa es, Tol Sirion.

TUOR:

De día no parece tan aterrador... ¿Hay forma de vadear este río?

VORONWË:

Me temo que no. Tendremos que construir una balsa.

TUOR:

¿No nos llevaría eso mucho tiempo?

VORONWË:

¿Propones algo mejor?

TUOR:

Podríamos pasar a través de las ruinas.

VORONWË:

Como broma no es muy afortunada...

TUOR:

Míralo por el lado bueno ¿Te acuerdas del peligro de verdad del cual aun tengo que salvarte? ¡A lo mejor es este!