Una de las palantir más pequeñas, que Isildur llevó a finales de la Segunda Edad (3320) a la fortaleza de Orthanc para poder vigilar la frontera noroeste de Gondor. La Piedra cayó en el olvido a partir de 2510, cuando los Senescales cerraron la Torre con la llave de Orthanc. En 2759, Beren entregó la fortaleza a Saruman, que en secreto deseaba la posesión de la Piedra. Pero no fue hasta mucho más tarde cuando se vio con la necesidad de usarla, cayendo casi inmediatamente en las redes de Sauron, que controlaba la Piedra de Ithil.
En 3019, tras la destrucción de Isengard, Gríma arrojó la palantir fuera de Orthanc, y fue recogida por Gandalf. Pippin se la arrebató en secreto en Dol Baran, contactando involuntariamente con Sauron. Más adelante Aragorn, como legítimo propietario, la consultó en Cuernavilla consiguiendo dominarla con su fuerza de voluntad. Por un lado, se reveló como Heredero de Isildur y mostró su espada a Sauron, infundiéndole miedo y dudas. Por otro lado, pudo observar la amenaza inminente que suponían los Corsarios de Umbar. Estos dos acontecimientos precipitaron la historia de la Guerra del Anillo.
La Piedra de Orthanc fue la única que sobrevivió intacta, y se dice que el Rey Aragorn la devolvió a Orthanc a principios de la Cuarta Edad.
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