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Batalla librada el día 13 de marzo del año 3019 de la Tercera Edad entre el ejército dirigido por Aragorn y las huestes de los Haradrim en Pelargir.
Cuando Aragorn, tras la Batalla de Cuernavilla, consultó la piedra de Orthanc, pudo averiguar que un peligro grave e inesperado para Gondor vendría desde el sur. Por ello decidió atravesar los Senderos de los Muertos, dando cumplimiento así a la profecía de Malbeth, el Vidente del Rey Arvedui. Una vez que estuvo ante la Piedra Negra, Aragorn sopló un cuerno de plata traído por Elrohir y convocó al Ejército de los Muertos, dirigiéndose junto con ellos y la Compañía Gris hacia Pelargir. Atravesaron a toda prisa el Ciril y el Ringló, y al tercer día de viaje (el 11 de marzo del año 3019 de la Tercera Edad) consiguieron llegar a Linhir, en la desembocadura del Gilrain, donde encontraron a los habitantes de Lamedon luchando en los vados contra las huestes de Umbar y Harad que habían remontado el río. Cuando los enemigos vieron que se acercaban los Muertos, huyeron y de esta forma Aragorn consiguió sumar a sus fuerzas las de Angbor, el Señor de Lamedon. El ejército liderado por Aragorn, cruzó el Gilrain, continuando su camino por las tierras de Lebennin en dirección a Pelargir, donde llegaron por fin el día 13 de marzo.
En Pelargir se encontraba la flota principal de Umbar, compuesta por 50 navíos de gran calado e infinidad de embarcaciones más pequeñas. Los Haradrim se vieron atrapados en el borde del Anduin, y al sentirse acorralados se enfrentaron ferozmente a Aragorn y su ejército. Pero entonces Aragorn convocó en nombre de la Piedra Negra al Ejército de los Espectros (que se encontraba en la retaguardia de su ejército). Los Hombres Muertos del Sagrario provocaban tanto miedo que nadie era capaz de enfrentarlos; trepaban a todas las naves que estaban en los diques e incluso pasaban por sobre las aguas para llegar a las naves ancladas en el río, mientras los marineros se arrojaban por la borda intentando salvarse. Mientras tanto, el resto del ejército de Aragorn perseguía a caballo a los Haradrim, y antes de que terminara el día no quedaba ningún enemigo que les pudiera ofrecer resistencia.
Con esta victoria Aragorn consiguió apoderarse de gran parte de la flota negra, y tras subir a bordo de la nave más grande volvió a convocar al Ejército de los Muertos para anunciar que habían cumplido su juramento por lo que los liberó de la maldición. Tras la batalla, Aragorn reunió un gran ejército con hombres que llegaban de Lebennin y del Ethir, quienes, sumados a los ya reunidos por Angbor, se embarcaron en la flota negra y se dirigieron hacia Minas Tirith.
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