Relatos de Anderian: Viaje de un heredero

17 de Octubre de 2012, a las 11:28 - Órewen
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14. Un poco de agua y un fragmento

 

Todo fue tan repentino que no hubo tiempo de reaccionar como se debía, ahora por ese pequeño error ellos se encontraban en esa búsqueda, la luz de las estrellas y la luna no eran suficientes, además que había huido tan pronto como pudo, casi como un rayo.


Ese lío había comenzado con el paseo que se habían propuesto a dar, aquél en el que se irían a descansar en las orillas del lago Ennua, la tarde estaba cayendo lentamente cuando dieron inicio con la caminata; los reyes de Ker Mirren prefirieron esperar a la reina Thraniziel, pues ella iría al río Naequil el cual se cree otorga esperanzas al que contemplase sus aguas. A excepción de Ílhan, Marduk, Argoreph y el pequeño Önder, los demás tenían sus mentes ocupadas pues estaban preocupados por la situación que se vivía en la colina más alta de Balfilias; sin embargo sabían que no podían hacer mucho, e intentaron darles buenas atenciones a sus visitantes.


Los tres nativos de Veleryon se maravillaron por los detalles que fueron encontrando en su camino, la vivacidad del reino invadido de plantas, flores y criaturas dóciles; todo resultaba un deleite para sus ojos, y sentían que hacían un descubrimiento de aquellas cosas. Por tal motivo no se les hizo demasiado el recorrido que hicieron hasta el Ennua, al contrario, casi ni lo sintieron y más por haber recuperado sus energías antes.


Estando reunidos en las orillas del lago, se dispusieron a conversar de muchos temas de intereses varios, en cambio Ílhan jugaba con Önder como le había prometido y Nerethed estaba con ellos, el niño era vigilado por su madre quien estaba junto a Ossmeth, él conversaba todavía con Argoreph intercambiando ideas e información tanto de Nacelthora como de Veleryon. Dulanthir y Lahan escuchaban atentamente la historia de Marduk, acerca de cómo supo de su particular habilidad estelar y sus progresos.


Él observaba las estrellas, era apenas un niño en ese entonces, sin embargo había desarrollado un gusto por aquellas lucecillas sobre su cabeza, pero fue una noche de cambio en su vida; vio una estrella caer del cielo y chocar a lo lejos, fue como una revelación que en cuanto la vio despertó en él una sensación increíble de ir a buscarla, y de creer que era una parte de su interior que no sabía que existía, era tal el sentimiento como un sediento pidiendo agua, y no se saciaría hasta llegar a la estrella.


-¿Y a pesar de tu corta edad decidiste ir a buscar la estrella?-preguntó emocionado el príncipe Dulanthir.


-El sentimiento que pasaba por mi corazón era tan fuerte que ni tiempo de pensarlo me dio, es una sensación indescriptible. Lo más parecido que encuentro es compararlo con los lazos que unen a padres e hijos, así de poderoso.


-Impresionante-dijo la princesa Lahan sorprendida.


-No cabe duda que tienes ascendencia Meheri-rió Dulanthir.


 

En ese momento Ílhan y Önder se reunieron con Nerethed, quien permanecía sentada y acariciaba el suave pelaje de Finrach, el cual los había alcanzado ahí en el lago después de una larga siesta. Ella les seguía con la mirada, el pequeño saltaba de alegría y lo reflejaba en su rostro, Ílhan observaba alegre su gesto y por un momento muy pequeño se cruzó con los ojos de la princesa, ella por su parte se perturbó pues le pareció ver algo extraño en su mirada; quizás fueron los últimos rayos del sol menguante que encandilaron su vista, pues creyó que había un destello efímero en sus ojos.


-¿Sucede algo?-preguntó Ílhan al ver la princesa en un estado de sorpresa.


-No, estoy bien-contestó ella. El joven Vannan se sentó a un lado de ella y Önder fue con sus padres, a contarles de lo increíble que se sentía de jugar con Ílhan. Entre la princesa y el heredero se interponía Finrach, quien permanecía ahí por el hecho de recibir un agradable masaje en su lomo.


-Parece disfrutarlo mucho-sonrió Ílhan, mientras acariciaba al pequeño zorro.


En lo que el joven heredero hablaba, la mente de la princesa estaba en parte prestando atención a sus pensamientos, uno en particular era que quería saber el por qué su padre se encontraba en ese estado, qué es lo que había provocado semejante situación. Y quizás el joven sentado a su lado tendría la respuesta, pues todo había sido originado en su reino.


-¿Cómo ha sido la vida en Veleryon?


-No tan pacífica como aquí, hacía tiempo que Veleryon era atemorizada por la presencia de un cuélebre. Hombres con títulos de nobleza, caballeros e incluso el príncipe trataron de darle fin.


Mientras el joven Ílhan relataba los hechos ocurridos en su reino, la princesa comenzaba a sentir una punzada en su corazón, al principio leve pero conforme su acompañante continuaba hablándole de la situación de Veleryon, aumentaba en fuerza.


-¿También el rey Táerhan?


-Hace unos días había marchado con los mejores guerreros del reino, todo para acabar con esa criatura-el tono con que dijo las dos últimas palabras fue despectivo, pues recordaba las situaciones que tuvo que pasar gracias a su presencia, las preocupaciones y temores, además de no tener una vida tan tranquila como él quisiera.


-Era un ser vivo, no debiste enfrentarte a esa criatura y el rey no debió asesinarla.


-No había otra manera, era darle muerte o seguir sufriendo-dijo seriamente mientras veía el suelo verde y continuó-El rey no logró acabar con el cuélebre, murió en el intento. Yo me encargué de darle fin.


En ese momento su corazón no lo resistió más, había escuchado suficiente y ahora comprendía el por qué su padre reaccionó de esa manera; dejó llevarse por las emociones que emanaban de su interior, las cuales eran originadas por esa extensión de la semilla.


 

-¡Pero dinos!, ¿qué sucedió cuando la encontraste?-dijo entusiasmada la princesa Lahan.


-Había hecho un gran desastre su caída, era de esperarse por el tamaño de la estrella. Ya no brillaba como lo hizo tiempo atrás allá en los cielos nocturnos, había fuego que consumía los árboles cercanos y la tierra estaba levantada; pero en ese momento no era de mucha importancia, sólo la estrella. Me acerqué lentamente hacia ella e intenté tocarla, pero no hacía el menor contacto cuando sentí el calor que emanaba, me alejé con tristeza de no poder tocarla además que quería llevar una parte conmigo; con desesperación buscaba algo con qué poder lograr mi cometido, así que tomé una piedra de buen tamaño y la aventé contra la estrella, de ese impacto salió un pequeño fragmento que con trabajo pude tomar entre mis manos.


Buscó el pequeño saco que colgaba de su cinturón, lo abrió y a continuación sacó de su interior el fragmento de estrella. Lo alzó y dejó a la vista de los príncipes que, para la sorpresa de Lahan, era el mismo del cual Marduk contaba.


-Así que por eso su brillo es tan fuerte como el de una estrella-dijo Dulanthir atando cabos y confirmando las sospechas desde que Marduk comenzara con su historia.


-¿Aún brilla?-preguntó emocionada la princesa, la cual no podía contener su curiosidad.


-Sí, bueno creo que soy yo quien logra que brille-dijo Marduk recordando aquél primer encuentro: tomó el fragmento que había conseguido del choque entre la roca y la estrella; la pasaba con premura de una mano a otra, pues el calor permanecía aún en ella, finalmente cuando la pudo sostener con una sola mano la contempló satisfecho de obtenerla. Pero ya no parecía una estrella hermosa, aunque como piedra era bastante bonita por los pequeños cristales en ella, los cuales originaban un reflejo de la luz de la luna; por un momento deseó que tuviera de nuevo ese brillo, que luciera como lo era en el cielo. Permaneció con el fragmento en la mano y los ojos cerrados, como si él formulara un deseo desde su corazón, pero no pudo terminar de hacerlo porque algo le molestaba a los párpados; una claridad que le resultó extraña pues era de noche, así que abrió los ojos y se maravilló al ver que sostenía una pequeña estrella.

En ese momento hizo brillar de nuevo el fragmento para consentir el impetuoso deseo de la princesa por averiguarlo, la miró detalladamente para capturar cada gesto que plasmaba en su rostro entusiasmado. A la luz estelar y alegría reflejada en sus facciones, la princesa era aún más bella a los ojos de Marduk, quien no dejaba de admirarla sonriente.


-No sabía que las habilidades de los Opari pudieran llegar a ser tan hermosas, esto es sorprendente-comentó la princesa aún observando con emoción la luz blanca-¿Puedo tocarla?


-Lo siento, princesa-apuró en decir Marduk al ver las intensiones de la joven-El calor que expulsa quizás pueda lastimarla, es mejor que no lo intente.


-Pero, ¿a ti no te daña su calor?


-Así como está, no tengo problemas; pero si es más potente debo usar alguna protección-dijo señalando los guantes que igualmente colgaban de su cinto.


-¿Puedo usarlos?


-Está bien-dijo entre risas tras rendirse a la insistencia de la princesa, y le extendió el par de guantes.


La princesa de inmediato acercó su mano para recibirlos, al tenerlos en su poder pudo notar que de lado de las palmas había rastros de quemaduras, lo cual hizo que desarrollara un improvisado respeto hacia las estrellas. Con destreza se puso uno y le extendió el otro a Dulanthir, quien parecía querer hacer lo mismo que ella; los dos se dispusieron a tocar el fragmento de estrella, primero el príncipe quien prefirió hacer contacto con sólo un dedo y tras haberlo hecho sonrió emocionado. Después siguió la princesa, que ante su emoción no pudo evitar el arrebatarle a Marduk la piedra, la cual en el momento dejó de brillar provocando un sentimiento de decepción en ella.


-La apagaste, Lahan-apuntó Dulanthir.


-No hay de que preocuparse, princesa-rió Marduk y tomó nuevamente la piedra, haciéndola brillar una vez más.


Pero el contemplarla no duró mucho esta vez, la princesa Nerethed comenzó a gritar atrayendo la atención de los presentes.


-¡No se debe de culpar a una criatura por el sufrimiento de la gente! ¡Si tienen problemas se resuelve, pero nunca con la muerte! ¡Siempre existe una manera, siempre!


-¡Esa criatura mató a muchas personas! ¡Y otras estuvieron a punto de morir!-protestó Ílhan, recordando el enfrentamiento con el cuélebre y cómo fueron cayendo uno a uno los caballeros.


-¡No es excusa, siempre habrá una manera de resolverlo!


Su corazón ardía de furia por lo que había escuchado, más por haber simpatizado con una persona ajena a sus creencias, con un asesino. Sus puños estaban tan apretados que casi se volvían blancos, su padre tenía razón de no recibir foráneos e hizo bien en tratar de no ayudarle, al igual que ella en acatar sus órdenes. Seguir viendo el rostro del joven acrecentaba su rabia y eso se reflejaba en su cara, la cual tenía un gesto que no resultaba amable ni amistoso.


-Nerethed, ¿qué sucede?-intervino Dulanthir, quien se preocupó de verla en ese estado.


-Tú, nunca debiste haber desobedecido las órdenes de nuestro padre.


-Deberías calmarte, recuerda que así reaccionó él-dijo sujetándola de los hombros.


-Es por eso que ahora lo entiendo todo, comprendo por qué actuó así. Y tiene toda la razón.


-No, eso no es verdad. Esas emociones están distorsionando todo.


Desvió la mirada pues no podía seguir viendo a su hermano a los ojos, no después de escuchar lo que él estaba tratando de decir, apresuradamente concluyó que al igual que ese foráneo, su hermano pensaba de la misma manera. Algo inaudito para un Meheri. Escuchaba la voz de su hermano llamarla, pero no hacía caso alguno y no levantaba la mirada, de un movimiento de sus brazos se libró de él pero Dulanthir parecía no darse por vencido e intentó sujetarla nuevamente de los brazos para hacerla recapacitar; cuando quiso hacerlo fue rechazado por su hermana, quien para librarse definitivamente de él, le propinó un golpe en el estómago, tan fuerte como le era posible, que lo dejó en el suelo.


Ílhan la vio, se dio cuenta del cambio que había sufrido y le asustaba sus acciones. Escuchó unos pasos que se acercaban hacia él y al príncipe, eran Ossmeth y Argoreph quienes habían visto lo sucedido e iban a asistir a Dulanthir; en ese momento ella aprovechó la situación para salir corriendo, detrás de ella fue Ílhan seguido después por Ossmeth. La joven princesa se internó en el bosque que rodeaba el Ennua, el cual se había tornado tétrico por la oscuridad nocturna, a pesar de ello Ílhan no se detuvo y apresuró su andar, ya entrando en el territorio de los árboles se sintió en desventaja al no verla por ningún lado; detrás de él llegó Ossmeth que estaba en la misma situación que Ílhan.


-Será en vano seguir, mejor volvamos para ver cómo se encuentra Dulanthir-aconsejó Ossmeth.


-Sí.


Resignados por no poder continuar la búsqueda debido a la oscuridad, volvieron donde se encontraban los demás, pero Ílhan lo hizo con pesar pues al salir del bosque volteó hacia atrás, buscando alguna señal escondida, pero no la hubo. En ese momento escucharon gritar a la princesa Lahan, pedía ayuda desesperada pues Marduk había quedado inconsciente. Argoreph fue a su llamado mientras que Ossmeth, Mildein y Önder se quedaban con Dulanthir; Ílhan supuso que su amigo estaría bien, así que se dirigió a donde el príncipe yacía.


-¿Se encuentra bien?-preguntó Ílhan a Dulanthir.


-Estaré bien, es sólo que necesito recuperar el aliento-le respondió, entonces vio preocupación en sus ojos e incluso confusión- Existe un mal que nos acecha, hace que crezca la aversión en nuestros corazones; esto es por nuestra conexión con la naturaleza y por acontecimientos del pasado. Eso es lo que apresa a mi hermana, no es ella en estos momentos.


-¡Ílhan!-gritó Argoreph, sujetaba a Marduk por la derecha y Lahan del otro lado, quien apenas se recuperaba de su desmayo.


-¡Debemos partir a Veleryon!-gritó Marduk con las fuerzas que apenas recuperaba. Había tenido una visión.

 



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