Banda Sonora Original: La Comunidad del Anillo

26 de Noviembre de 2001, a las 00:00 - Tombo
Música y bandas sonoras - Reportajes Películas :: [enlace]Meneame

Revisión de la Banda Sonora Original de La Comunidad del Anillo

    Por Tombo.
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    …las primeras sensaciones

     Recuerdo todavía a aquel pequeño, hace muchos años, un crío regordete de escasos seis años de edad, y que apenas sabía leer. Un día, medio dormido por el cansancio, ese crío se encontraba con su familia, en la sala de un gran cine de Valencia, ahí, a oscuras. Ese niño, ya mayor, no recuerda nada de la espera, sólo unos pequeños retazos, apenas unas pocas imágenes son retenidas en su mente. De repente, sobre un fondo negro, empezaron a pasar frente al joven espectador unas brillantes letras amarillas, letras que pasarían a formar parte de la iconografía personal de muchas gentes, y entre ellas, la de ese niño. En el fondo, una fanfarria poderosa, heroica, se escuchaba de manera atronadora. Este momento quedó grabado a fuego en el rincón de los recuerdos más preciados. No hace falta decirlo, ya lo habéis averiguado, pues se trataba de la fanfarria inicial de Star Wars, monumento a la inspiración y a la intuición musical. Mucha gente, y ello me consta, estaba esperando algo similar en el estreno de El SEÑOR DE LOS ANILLOS. Temo que aquel irrepetible momento es precisamente eso, irrepetible. Aquella banda sonora fue única por muchos motivos. Cada tema, cada momento, tenía un sello absolutamente brillante, a veces, no importaba lo más mínimo la historia que estaba relatando. Sin embargo, la música era tan poderosa que por sí misma suplía todas sus posibles carencias. Ahora estamos ante un caso absolutamente distinto. Howard Shore posee otras potencialidades totalmente diferentes a las del laureado John Williams. Curiosamente, allí donde Williams fracasa es donde Shore triunfa, y viceversa.
     El estilo que se vislumbra en ESDLA es más el de la emoción contenida, el de la insinuación, el del mundo de los sueños, de los deseos, de las frustaciones. Williams nos presentaba un mundo lleno de luces, totalmente extrovertido, directo como una llama al corazón. Shore, sin embargo, busca nuestra trastienda, los puntos débiles de nuestra conciencia. Son, pues, trabajos totalmente incomparables.
     Shore "fabrica" una banda sonora donde prima la introversión, la abundancia de claroscuros, de misticismo, de dobles fondos, de pequeños retazos que la imaginación debe completar, de angostos rincones. En definitiva, un mundo desproporcionadamente rico más cercano a los postulados impresionistas que a los románticos. A lo largo de la partitura, Shore no muestra, simplemente propone. En muchos momentos se intuye que allí hay más de lo que verdaderamente se está mostrando. Es la emoción pura, el misterio.
     Pero no todo es perfecto. A Shore le traiciona la coyuntura, la situación en la que se encuentra. Intenta cumplir todas las expectativas, y, en muchas ocasiones, recurre a baratos tópicos que no producen sino una sensación de simplicidad, de "dejà vu". En opinión de un servidor, Shore carece de la intuición melódica de otros grandes compositores. Él lo intenta, pero parece vacío. Así pues, el pegadizo tema "heroico" que arrastra a lo largo de toda la obra no impresiona por su calidad y por su originalidad, impresiona verdaderamente por el cómo y dónde aparece. Esto, en definitiva, lo dice todo de las capacidades de Howard Shore.
     Cabe decir que esta música no se bebe de un solo trago. En una primera audición puede abrumar, desconcertar, o incluso se puede llegar a detestar. Pero es con el poso de las diferentes escuchas, mediante el discurrir de los momentos con lo que surge todo lo que Shore quiere proponernos.
     Normalmente muchos compositores centran todos sus esfuerzos en apenas dos o tres temas principales, y el resto de banda sonora adolece de una dedicación mucho más plena. En nuestra banda sonora ocurre exactamente lo contrario. Es los momentos más delicados, los más ocultos, donde se atisban las verdaderas maravillas. Es como un bello cuadro impresionista, donde cada pincelada es todo un mundo pleno de vivencias.
     Sin embargo, todas las sensaciones remiten directamente al espectáculo visual que está a punto de caer sobre nuestras cabezas. Esta música debe pegarse como una lapa a cada uno de los fotogramas de la película, y todo parece indicar que la simbiosis será impresionante. Esta banda sonora muy difícilmente resiste la ausencia de imágenes, y por ello, su disfrute como música pura requiere bastante implicación por parte del oyente.
     ¿De Primeras sensaciones hablábamos?. Emotividad y dominio psicológico de las situaciones. Ausencia total de brillantez, recogimiento, y trabajo genial de timbres y ritmos. Un cóctel explosivo, evidentemente, pero no exento de algunas lagunas. Como diríamos, no todo el monte es orégano. Es curioso, pero la línea que separa lo estrictamente bueno de lo genial es bastante pequeña. Y surgen preguntas que uno no puede evitar formularse:
     " pequeñas maravillas musicales, apenas un solo momento de absoluta gloria, ¿configuran por sí mismas una obra maestra? "
     " si durante apenas un segundo se ha tocado el cielo, ¿podría redimir el resto?".

    …a vista de pájaro


     Dos poderosos temas llaman inmediatamente la atención. Son estos sobre los que se articula toda la banda sonora, constituyendo el material básico utilizado por Shore. Como suele ser habitual, estos dos temas presentan un aspecto totalmente diferente. Uno de ellos es muy hermoso, es el tema conferido a La Comunidad del Anillo, allí donde ésta hace acto de presencia. Su aparición es abundante a lo largo de la banda sonora, ya apenas enunciado al final de La Profecía, hasta sonar con todo su esplendor, asignado a las cuerdas, en "Muchos Encuentros". Recuerda lejanamente a las bellas melodías de un John Barry, el inolvidable re-creador de "Memorias de África". El otro tema, opuesto en intención, es una fanfarria heroica y poderosa. Normalmente se encuentra asignada a los metales. Esta fanfarria, construida con contratiempos, se me antoja, lamentablemente, floja y poco original. En un principio, en una primera impresión, lo asocié a la típica banda sonora de película de serie B. Actualmente me sigue pareciendo uno de los puntos débiles de la banda sonora, pero, sin embargo, Shore consigue sacarle todo el partido posible. Ese es un gran logro. Sus apariciones esporádicas ocurren en los momentos más impresionantes y exactos, dándole, en mi opinión, mayor categoría de la que realmente merece esta especie de fanfarria. Sobre estos dos temas y mediante múltiples variaciones, Shore construye su banda sonora. Aparecen otra serie de temas, como el de los Hobbits o el del Anillo Único, pero en la mayor parte de los casos son variaciones de los dos primeros y principales temas.
     El empleo de la voz humana es fundamental en todo el trabajo. Su tratamiento es exclusivamente instrumental, como un timbre más, formando parte indivisible de todo un conjunto. Hay fragmentos corales de mujeres, de infantes, otros destinados a hombres, y solos especialmente diseñados para momentos delicados. En un principio, debo decir que la presencia de Enya en la banda sonora me llenó de temores. Siempre me ha parecido una voz absolutamente artificial, modificada expresamente por medios electrónicos para conseguir unos efectos tan espectaculares como superficiales y efectistas. En El Señor de los Anillos, Enya está……como siempre. Sin embargo, el gran trabajo de Howard Shore ha consistido en integrarla perfectamente en el conjunto. La detallada y preciosista instrumentación y las transiciones que Shore proporciona hacen que la voz de Enya no se comporte como un elemento completamente extraño.
    
  • LA PROFECÍA.
         La banda sonora se abre con una seductora cantinela. Bajo las palabras proféticas del coro en perfecto Quenya, surge una hermosa melodía atribuida a los chelos. Aquí ya se aprecia el misterio, el drama, la melancolía que va a salpicar toda la obra. Buen augurio, sin duda. Tras un clímax, vuelve la calma y arranca, por primera vez, con una simple trompeta, el tema de La Comunidad, surgiendo de la nada más absoluta y sin completar, apenas esbozado. Un momento mágico, al igual que otros muchos.
  • DE LOS HOBBITS.
         Este es un momento bucólico y desenfadado. Tras una introducción de una flauta de pan con el tema de los Hobbits, hace acto de aparición una suave y añeja danza, encargada principalmente al violín solista y acompañada por una serie de instrumentos de timbre más bien rústico como son el acordeón y el clave. La danza es muy sencilla, la instrumentación tópica y con poca originalidad. No hay nada que me haga pensar que hay calidad en este momento. Todo se ha escuchado mil veces, y no se aprecia ningún atisbo de inventiva. El momento acaba de manera tópica, con la flauta de pan, cerrando el episodio. Es, sin duda, un instrumento muy de moda en las bandas sonoras épicas, desde aquellos ya lejanos tiempos de Willow.
  • LA SOMBRA DEL PASADO.
         Misterio, carácter tétrico, para una música que pretende contar un periodo muy oscuro en la historia de la Tierra Media. La música aquí es prácticamente atmosférica, evocando y pintando una atmósfera opresiva. Hacia el minuto 1:15 aparece un pasaje de viento muy típico en Shore, enormemente similar al tema principal de la película La Celda. Se pretende provocar una impresión de desazón, de pavor. El coro inmediatamente le sustituye de manera terrible, desembocando en el tema del Anillo, que es terriblemente deformado.
  • LA TRAICIÓN DE ISENGARD.
         Música mística, coros en un murmullo, violines en pedal, para introducirnos en Isengard. Tras un pasaje lírico, aparece un solo de trompa, maravillosamente emplazado, y, por fin, surge completo el tema de la comunidad asociado y enfrentado con el tema heroico, todo ello en voz baja, como en un murmullo. Un momento bellísimo. Posiblemente sea Saruman el provocador de estos bellos momentos, pero su traición hace acto de presencia, pues arrancan los coros y la orquesta con terribles disonancias que recuerdan a la música de Strawinsky, y en particular, sus Salmos.
  • LOS JINETES NEGROS.
         Un pasaje rápido, a modo de scherzo, de diseño muy interesante y desenfadado. Debe referirse a la llegada de los jinetes negros a La Comarca, pues pronto el pasaje rápido se transforma en una música amenazadora y peligrosa, en un compás amalgamado y fuertemente rítmico en la cuerda baja. Es el tema de los Jinetes.
  • BAJO LA ENSEÑA DEL PONEY PISADOR.
         Uno de los momentos de más calidad que he encontrado a lo largo de la banda sonora. Un momento irónico para acercarnos a Bree mediante un tema muy interesante, pero siempre rodeado de bruma, de oscuridad, de algo que todavía no se puede revelar. De repente aparece el tema de los jinetes negros, rápidas figuras y arpegios en los chelos, y los coros en pleno frenesí amenazador.
  • UN CUCHILLO EN LA OSCURIDAD.
         De nuevo no hay pausa. Movimiento rápido, timbres y música terrible, coros oscuros y pavorosos. Aparece en el fragor de la batalla un hermoso y originalísimo tema con una pura y mística voz infantil. Una maravilla, un detalle de los que hablaba antes que te hacían tocar el cielo con los dedos. El tema es ahogado de nuevo por el fragor, con ruidos terribles de cadenas al fondo, y percusión con metal dando la imagen de una fragua terrible, desde las profundidades abisales.
  • HUYENDO HACIA EL VADO.
         Otro momento increíblemente bello. Un comienzo de solistas femeninos en un hermoso y melancólico tema, recordando arcanas músicas gregorianas. Uno de los grandes momentos en muchos años de música cinematográfica. Todo se transforma en una música orquestal muy apacible y bella. Pero la persecución regresa, los jinetes negros arrebatan la paz nuevamente. El momento termina como ha empezado, con la tranquilidad de los cantantes absolutamente místicos y oníricos. Una obra maestra en muchos sentidos.
  • MUCHOS ENCUENTROS.
         Uno de los momentos más extrovertidos y poderosos. A partir de ahora la banda sonora no tiene desperdicio alguno, si es que lo ha tenido en algún momento. Un pórtico solemne con los coros permite la aparición de uno de los dos temas principales con todo su esplendor: el tema de la Comunidad, con los violines al completo en su registro grave. Es un tema hermosísimo, lleno de melancolía. El momento continúa con múltiples variaciones y con un nuevo retorno del tema en toda su gloria, para terminar muriendo en la paz más absoluta. Este movimiento convencerá, sin duda, a mucha gente.
  • ANIRON.
         Un suave prólogo casi minimalista y muy propio de Shore (recordad The Game) en las cuerdas sirve de entrada para el primero de los temas de Enya. Una canción recogida, plena de paz, muy bella. Con sinceridad creo que queda bastante bien en todo el conjunto de la obra. Lamentablemente se hace muy corta, y la música desemboca directamente en los temas principales anunciando solemnemente el concilio de Elrond, o quizás la elección de la Comunidad del Anillo. Posiblemente relate de manera perfecta el momento en la película, pero no me cabe la menor duda de que musicalmente no era la mejor solución. Un tema como Aniron no se merecía esa resolución. Pero es el eterno problema que encontramos en las bandas sonoras.
  • EL ANILLO MARCHA AL SUR.
         En este episodio observamos la aparición del tema de La Comunidad, con una pequeña variación, pero preparando la irrupción del tema heroico con toda su fuerza en los metales, concretamente en la trompeta. ¿Es el Caradhras que llama a la aventura?.
  • UN VIAJE EN LA OSCURIDAD.
         Coros masculinos sombríos, cuerdas en ostinato, y lúgubre percusión en pianissimo. Todo ello para comenzar uno de los pasajes más tenebrosos de la obra de Tolkien: Moria. El tema del Anillo en el oboe aparece bajo las sombras. De nuevo regresa el misterio y arranca una música solemne, casi religiosa, una especie de marcha fúnebre, el punto máximo de emoción en toda la orquesta, y con los coros en pedal. Y entonces estalla la tormenta, llegan los orcos, en un movimiento de rápidas figuras en las cuerdas y fuertes elementos rítmicos en metales y percusión. La pena es la absoluta sensación de castración. Se nota excesivamente que se trata de un resumen del episodio completo. Simplemente se muestra lo que este momento puede dar de sí, todas sus potencialidades. En el CD, el tema no está completamente desarrollado, y esa es la verdadera lástima. Es de esperar que en la película disfrutaremos del tema completo.
  • EL PUENTE DE KHAZAD-DÛM.
         Empieza la acción con el tema heroico, perfectamente enlazado con el final del anterior movimiento. Aquí los violines, en stacatto y a contratiempo, dibujan unos diseños que ayudan en la épica y en marcar un fuerte ritmo al tema. Tras un periodo de poderoso sentido rítmico y gran orquestación llega el silencio, amenazado por unos terroríficos coros masculinos. Hacia el minuto 1:58 aparece uno de los momentos más impresionantes que yo recuerde. Un elemento rítmico de los hombres "escupiendo" literalmente duras palabras, arropados por una increíble percusión. Al final de un arrollador momento, vuelve el tema heroico en perfecto modo mayor. Cuando termina la tormenta, el desenlace conocido por todos los lectores del libro es un hecho. El silencio se apodera de la situación, y la tristeza hace su aparición. Se trata de una desalentadora cantinela en voz femenina con el murmullo de los coros al fondo. Difícil es explicar la emoción de este momento. Una obra maestra, sin paliativos.
  • LOTHLORIEN.
         Jamás había imaginado una cosa así para describir Lothlorien, y jamás podría concebirlo ahora de otra manera. Una música exótica, diferente, con coros místicos, misteriosos, extravagantes, lleno de cromatismos. Estamos en otro mundo. ¿Y qué me decís del lamento por Gandalf por Elizabeth Fraser con esos coros gregorianos al fondo?. No se puede describir, simplemente hay que vivirlo, experimentarlo. ¿Es Lothlorien?, no lo sé, pero sí sé que es una maravilla. Con sinceridad, pocas veces podremos escuchar tanta calidad estrictamente musical en una película. Encierra tantos secretos ocultos, tantos misterios por resolver….
  • EL RIO GRANDE.
         Esta es mi parte favorita de la banda sonora y, al mismo tiempo, mi gran frustración. Unos temas corales de una belleza imposible salpican el navegar de la Comunidad del Anillo por el Anduin. Sin embargo, todo se convierte en un verdadero "coitus interruptus". ¿Por qué esa hermosa melodía, ese dulce zozobrar del coro apenas dura veinte segundos?. ¿Tan escaso valor le da Shore a tan maravilloso momento?. No existe desarrollo, y apenas una pequeña exposición de la dulce melodía. Así es difícil, por no decir imposible, vivir el momento que Shore pretende reconstruir de manera única. Solamente cabe pensar en que el trabajo de cortar y pegar que Shore ha debido realizar para condensar sus dos horas y media de música en apenas setenta minutos, ha provocado una verdadera amputación musical. Una lástima.
  • AMON HEN.
         Duras fanfarrias de los metales para un trágico momento: los acontecimientos de Amon Hen. En este episodio la tensión va creciendo por momentos hasta desembocar en unos terribles golpes de la percusión metal, rememorando lejanamente la escena de la forja en El Anillo de los Nibelungos de Wagner; es el fallecimiento de un miembro de la Compañía. La tristeza del coro, y más tarde de la cuerda, converge en un suave canto de la trompa arropada por las violas en una hermosa variación del tema heroico.
  • LA DISOLUCIÓN DE LA COMUNIDAD.
         Es el epílogo a tanta emoción. El final de una etapa en el viaje. Todos los temas se presentan en un ambiente plagado de emoción y sentimiento. Diríase que pocas fuerzas quedan ya, para ni siquiera hacer una pequeña llamada de atención. Todo invita a la paz. La inevitable flauta de pan aparece para apoyar la atmósfera que se respira. Y es que todo es muy tópico en este fragmento. Pese a todo, la belleza y la emoción hacen que ese detalle sea olvidado con gran facilidad. Lástima de final, el forzado solo infantil, cuando apenas había nada más que decir. Pero es el apunte sensiblero a la marcha de Frodo y Sam hacia las oscuras tierras de Mordor. Probablemente funcione increíblemente bien en la película, pero, con sinceridad, como solución me disgusta bastante.
  • MAY IT BE.
         Poco que decir acerca de este postizo que rompe con la unidad y la evolución lógica y emotiva de la banda sonora. Es duro hablar así, pero creo que debo ser fiel a mis sentimientos. Sin duda el buen hacer de Shore, que integra magistralmente el canto de Enya en el conjunto de su obra, salva los muebles. Si es el peaje comercial que hay que pagar por disfrutar de una música como la que estamos disfrutando, ¡bienvenido sea!..

    …reflexiones finales


         En una primera impresión he sufrido una sensación de incertidumbre, y esto se ha trasladado continuamente durante todo el periodo de asimilación. De ahí que las preguntas que me he formulado inicialmente todavía mantienen su validez. Y es que hay "una delgada línea roja" que separa lo muy bueno, de lo exclusivamente genial. Al escuchar la banda sonora no puedo evitar una sensación de tener ante mí un "mix". Se nota con exageración que todo es un resumen, una condensación de todas las ideas desarrolladas por Shore (recordemos que la película contará con más de dos horas y media de música, mientras que este CD sólo nos proporciona 70 minutos...). A lo largo de la banda sonora es habitual encontrar temas absolutamente faltos de desarrollo, que apenas tienen presencia sin disfrutar de su categoría. Por ello, esta banda sonora adolece, en mi opinión, de continuidad en muchos momentos. Los cambios, las transiciones, considero que son excesivas y así se hace complicado llegar a imbuirte completamente en las atmósferas que tan maravillosamente capta Shore. Me parecería totalmente imperdonable que New Line no tomase la decisión de publicar una versión extendida lo antes posible. Mientras, sigo con la sensación de estar ante una banda sonora incompleta.
         No he nombrado el excesivo uso de recursos armónicos propios del siglo XX, sobre todo en muchos momentos donde quizás fuese más apropiado estilos compositivos mucho más antiguos. Pero, naturalmente, esto ya entra dentro del terreno de los gustos estrictamente personales, como lo es opinar acerca de la falta de inspiración en alguno de los temas principales creados.
         Pero todos estos aspectos negativos se olvidan rápidamente cuando uno se sumerge en alguno de los abundantes momentos mágicos que jalonan el trabajo de Shore. Por eso yo me preguntaba desde un principio, y esa era mi gran duda: apenas un solo momento de gloria, ¿no es suficiente para convertir todo en una absoluta obra maestra?. Seguramente no tenga jamás en toda mi vida una respuesta para esta pregunta. Los sentimientos no entienden de razones. Por ello, lo que es evidente es que así como cuando aquel crío, de apenas seis años, se adueñó para siempre de cierta fanfarria épica, ahora, veinte años más tarde, está convencido de llevarse consigo un trocito…… de su Lothlorien.
         Para toda la vida.

       

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