El Retorno del Rey - Versión Extendida - Español

14 de Febrero de 2005, a las 13:36 - Transcripción de Catwise
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Déagol: ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Sméagol ¡ha picado uno! ¡He pescado uno! Sméagol.

Sméagol: ¡Venga, tira! ¡Tira, tira, tira del sedal!

Sméagol: ¿Déagol?
¡Déagol! Je je je.
Danos eso, Déagol querido.

Déagol: ¿Por qué?

Sméagol: Porque es mi cumpleaños y lo queremos.
Mi tesssoro.

Nos maldijeron. Asesino, asesino, así nos llamaron. Nos maldijeron y nos desterraron.
Gollum, Gollum. Y nosotros lloramos, tesoro. Lloramos por vernos tan solos. Vive en el agua, fresca y clara, tierno y jugoso, nuestro manjar, los ricos peces, nuestro manjar.
Y olvidamos el sabor del pan. La melodía de los árboles, la caricia de la brisa. Olvidamos hasta nuestro propio nombre. Mi tesssoro.

Gollum: ¡Despertad! ¡Despertad! Arriba, dormilones, debemos ir, sí. Hay que seguir camino.

Sam: ¿Ha conseguido dormir, señor Frodo? Yo he dormido demasiado. Debe de ser tarde.

Frodo: No, no es eso. No es mediodía aún. Los días se oscurecen.

Gollum: ¡Vamos! Irse ahora, no hay tiempo.

Sam: No antes de que el señor Frodo coma algo.

Gollum: No hay tiempo que perder, lelo.

Sam: Tenga.

Frodo: ¿Y para ti?

Sam: Oh, no tengo hambre y menos aun de pan de lembas.

Frodo: Sam.

Sam: Está bien. Ya nos va quedando poco. Hay que andarse con cuidado o lo gastaremos todo.
Usted cómase eso señor Frodo. Lo he racionado. Con esto bastará.

Frodo: ¿Para qué?

Sam: La vuelta a casa.

Gollum: Vamos hobbits. Muy cerca ya, muy cerca de Mordor. No lugares seguros aquí. ¡Prisa!

Merry: Qué rica. No hay duda: es de La Comarca, de Valle Largo

Pippin: Me siento como si hubiera vuelto al Dragón Verde.

Merry: El Dragón Verde...

Pippin: Con una jarra de cerveza en la mano. Con los pies descansando en un banqueta, tras una dura jornada de trabajo.

Merry: Y eso que no sabes lo que es una dura jornada de trabajo.
Bienvenidos, caballeros, a Isengard.

Gimli: ¡Pícaros tunantes! Nos hacéis sufrir una búsqueda sin tregua y os encontramos festejando y... ¡fumando!

Pippin: Disfrutando del campo conquistado y gozando de las mieles de la justa victoria.
El cerdo curado está especialmente delicioso.

Gimli: Cerdo curado...

Gandalf: Hobbits.

Merry: Estamos a las órdenes de Bárbol, que se ha hecho cargo del gobierno de Isengard.

Bárbol: Joven maestro Gandalf. ¡Qué grata visita! Tronco y agua, provisiones y roca puedo controlar, pero hay un mago malvado que domeñar, encerrado en su torre.

Aragorn: Muéstrate.

Gandalf: Sé cauto. Incluso en la derrota, Saruman es pendenciero.

Gimli: Pues le decapitamos y una problema menos.

Gandalf: ¡No! Le queremos vivo. Necesitamos que hable.

Saruman: Has librado muchas batallas y arrebatado muchas vidas, Rey Théoden, y has hecho la paz después. ¿No podemos llegar a un acuerdo como antaño hicimos, mi viejo amigo? ¿No sellaremos la paz, tú y yo?

Théoden: Tendremos la paz. Viviremos en paz, cuando respondas por la quema del Folde Oeste, y por los niños que yacen muertos en él. Tendremos la paz, cuando la vida de los soldados cuyos cadáveres fueron descuartizados y tendidos muertos frente a las puertas de Cuernavilla, sean vengados. Cuando pendas de una horca, como festín de tus propios cuervos, tendremos la paz.

Saruman: Horcas y cuervos. ¡Vejestorio! ¿Qué buscas tú, Gandalf el Gris? A ver si adivino ¿La llave de Orthanc? ¿Tal vez la de Barad-Dûr, junto con las coronas de los siete reyes y las varas de los cinco magos?

Gandalf: Tu villanía se ha cobrado ya demasiadas vidas. Millares corren aún ese riesgo. En tus manos está salvarlas, Saruman. Conoces bien la intención del enemigo.

Saruman: Ya que has venido a por información, te la facilitaré. Algo se corrompe en el corazón de la Tierra Media. Algo que tú no llegas a ver, pero que el Gran Ojo ha visto. En este instante, aprovecha su ventaja. Su ataque está pronto. Todos moriréis. Y tú lo sabes, ¿cierto, Gandalf? ¿No pensarás que este montaraz se sentará en el trono de Gondor? Este exiliado, hijo de la sombra, nunca será coronado Rey. Gandalf no tiene reparos en sacrificar a sus allegados, a ésos por quienes profesa amor. Dime, ¿qué palabras de consuelo ofreciste al mediano, antes de enviarle a su perdición? El cometido que le has asignado sólo conduce a la muerte.

Gimli: He oído suficiente. Mátale, atraviésale la garganta.

Gandalf: No. Baja ahora Saruman y se te perdonará la vida.

Saruman: Ahórrate tu piedad y tu perdón. ¡De nada me sirven!

Gandalf: Saruman. Tu vara está quebrada.

Théoden: ¡Gríma! No tienes que serle fiel. No siempre has sido lo que eres ahora. Fuiste un hombre de Rohan. Baja.

Saruman: ¿Hombre de Rohan? ¿Qué es la casa de Rohan sino un hediondo cobertizo donde se embriagan unos cuantos bandidos, mientras la prole se arrastra por el suelo entre los perros? La victoria en el Abismo de Helm no te pertenece, Théoden, domador de caballos. Eres hijo menor de un gran linaje.

Théoden: Gríma, baja. Vive libre de él.

Saruman: ¿Libre? Jamás será libre.

Gríma: No.

Saruman: Quieto ahí.¡Canalla!

Gandalf: Saruman, fuiste un gran confidente del enemigo, dinos lo que sabes.

Saruman: Retira tu guardia y te contaré dónde se decidirá tu perdición. No permitiré seguir prisionero aquí.



Gandalf: Avisa a nuestros aliados. A cada rincón de la Tierra Media que aún queda en libertad. El enemigo se acerca. Debemos saber dónde atacará.

Bárbol: La herrumbre de Saruman la arrastró la corriente. Los árboles repoblarán este lugar. Brotes jóvenes silvestres...

Aragorn: Pippin.

Bárbol: Mal rayo me parta.

Gandalf: ¡Peregrin Tuk! Yo llevaré eso. Dámelo, rápido.

Théoden: Esta noche recordamos a aquéllos que dieron su sangre por defender esta tierra. Salve a los victoriosos caídos.

Rohirrim: ¡Salve!

Éomer: Sin parar, ni derramar.

Gimli: Tampoco regurgitar.

Légolas: ¿A ver quien bebe más?

Gimli: El que quede en pie gana.

Éowyn: Westu Aragorn hál.

Théoden: Me alegro por ti. Es un hombre de honor.

Éowyn: Ambos sois hombres de honor.

Théoden: No fue Théoden de Rohan quien llevó a su pueblo a la victoria. Ah, no me hagas caso, eres joven, la noche te pertenece.

Gimli: Son los enanos, que van nadando con mujercitas peludas.

Legolas: Siento algo. Un ligero hormigueo en los dedos. Creo que me está haciendo efecto.

Gimli: ¿Qué dije? ¡No aguanta la bebida!

Legolas: Se acabó el juego.

Merry y Pippin:

Podéis buscar sin cesar,
dejar seca la ciudad,
la mejor cerveza la hallaréis
en el pueblo que nos vio nacer.
¡El pueblo que nos vio nacer!
Vuestra cerveza tendréis,
es la que os dio la suerte,
pero a los valientes les serviréis...

Merry: ¡Pippin!

Merry y Pippin:
pero a los valientes les serviréis,
¡la del Dragón Verde!

Gracias, gracias a todos. Muchas gracias.

Aragorn: ¿Hay noticias de Frodo?

Gandalf: Ninguna. Nada.

Aragorn: Hay tiempo. Cada día Frodo está mas cerca de Mordor.

Gandalf: ¿Cómo sabemos eso?

Aragorn: ¿Qué te dice el corazón?

Gandalf: Que Frodo sigue vivo. Sí, sí, aún vive.

Gollum: Mucho riesgo, demasiado. Ladrones, ellos nos lo robaron. Mátalos, mátalos, a los dos, ¡mátalos!
Shhh, silencio. No los despiertes. No lo eches todo a perder ahora.
Pero ellos saben, lo saben. Sospechan de nosotros.
¿Qué insinúas, mi tesoro, mi amor? ¿Sméagol pierde los nervios?
No, ¡No! ¡Nunca! Sméagol odia a sucios hobbits y Sméagol los quiere ver... muertos.
Y lo haremos. Sméagol lo hizo una vez, puede volver a hacerlo. Es nuestro, nuestro.
Precisamos el tesoro, debemos recuperarlo.
Paciencia, paciencia mi amor. Primero debemos llevarlos hasta Ella.
Los llevamos hasta la escalera sinuosa.
Sí, la escalera ¿y luego?
Arriba, riba, riba, riba, riba, arriba del todo y luego entraremos en el túnel.
Y una vez entren, ya no podrán salir. Ella siempre está ansiosa. Siempre necesita presas. Debe saciarse. Sólo come fétidos orcos.
Y éstos no tienen buen sabor, ¿verdad, Tesoro?
No. No están muy ricos, desde luego, mi amor. Se muere por carne más dulce. Carne hobbit... y cuando escupa los huesos y las ropas huecas, entonces lo buscaremos.
Y será para mííí.
Para los dos.
Sí, eso. Pensaba en los dos.
Gollum, Gollum. El Tesoro volverá a ser nuestro, cuando los hobbits hayan muerto.

Sam: Tú, ¡traicionero!

Gollum: ¡No! ¡No! ¡Amo!

Frodo: ¡No, Sam! ¡Déjalo en paz!

Sam: Lo he oído de su propia boca. ¡Pretende matarnos!

Gollum: ¡Jamás! Sméagol no mataría a una mosca. ¡Aaaah! Ese hobbit seboso odia a Sméagol y se inventa sucias mentiras.

Sam: Miserable gusano embustero. ¡Te aplastaré la cabeza!

Frodo: ¡Sam!

Sam: ¿Me llamas mentiroso? Tú eres el que miente.

Frodo: Si le asustas estamos perdidos.

Sam: ¡Me da igual! No lo haré, señor Frodo. No puedo esperar a que nos mate.

Frodo: No pienso dejarle marchar.

Sam: ¿Es que no lo ve? Es un villano.

Frodo: No podemos hacerlo solos, Sam. No sin un guía. Te necesito a mi lado.

Sam: Estoy con usted, señor Frodo.

Frodo: Lo sé, Sam. Lo se. Pero confía en mi. Ven, Sméagol.

Éowyn: ¿Qué hora es?

Aragorn: Aún no ha amanecido.

Éowyn: He soñado que veía una gran ola, elevándose sobre las colinas y los pastos. Yo permanecía inmóvil. Al borde del oscuro abismo que se abría a mis pies. Una luz brilló a mi espalda, pero no pude volverme. Solo podía quedarme ahí, esperando.

Aragorn: La noche cambia muchos pensamientos. Duerme, Éowyn. Duerme... mientras puedas.

Legolas: Las estrellas se nublan. Algo se inquieta en el este. Una insomne malicia.
El Ojo del enemigo avanza.

Merry: ¿A dónde vas? Pippin. Pippin. Pippin ¿te has vuelto loco?

Pippin: Sólo quiero verlo. Sólo una vez mas.

Merry: Devuelve eso. Pippin. No. Pippin.

Legolas: Está aquí.

Sauron: Te veo.

Merry: ¡Pippin! ¡Ayudadle! ¡Gandalf! ¡Que alguien le ayude!

Gandalf: ¡Tuk insensato! Mírame.

Pippin: Gandalf. Perdóname.

Gandalf: Mírame. ¿Qué has visto?

Pippin: Un árbol. Había un árbol blanco, en un gran patio de piedra. Estaba seco. Una ciudad en llamas...

Gandalf: Minas Tirith. ¿Es eso lo que viste?

Pippin: He visto... Lo he visto a Él. Oí su voz en mi cabeza.

Gandalf: ¿Y qué le dijiste? ¡Habla!

Pippin: Quiso saber mi nombre. No se lo dije. Me hizo daño.

Gandalf: ¿Qué le dijiste de Frodo y el Anillo?

No había mentira en los ojos de Pippin. Insensato, pero honrado a pesar de ello. Nada le dijo a Sauron de Frodo o del Anillo. Hemos sido, no obstante, afortunados. Pippin vio en el Palantir un esbozo del plan enemigo. Sauron avanza para atacar la ciudad de Minas Tirith. Su derrota en el Abismo de Helm ha demostrado a nuestro enemigo una cosa: sabe que el heredero de Elendil se ha dado a conocer, que los Hombres no son tan débiles, que su coraje sigue intacto. Una fuerza tal vez suficiente para retarle. Sauron teme esto. No se arriesgará ante los pueblos de la Tierra Media, unidos bajo una bandera. Reducirá Minas Tirith a escombros, antes de ver a un Rey recuperar el trono de los Hombres. Si las almenaras de Gondor se encienden, que Rohan se prepare para la guerra.

Théoden: Dime. ¿Por qué cabalgar en ayuda de aquéllos que no nos la prestaron? ¿Qué debemos a Gondor?

Aragorn: Yo iré.

Gandalf: No.

Aragorn: Deben ser avisados.

Gandalf: Se les avisará.
Hay que alcanzar Minas Tirith por otra senda. Sigue el río. Localiza los barcos negros.
Entended esto. La situación ha emprendido una marcha imparable. Yo cabalgaré a Minas Tirith. Y no cabalgaré solo.

De entre todos los entrometidos hobbits, Peregrin Tuk, tú eres el peor. Corre, corre.

Pippin: ¿A dónde vamos?

Merry: ¿Por qué miraste? ¿Por qué siempre tienes que fisgar?

Pippin: No lo sé. No puedo evitarlo.

Merry: Nunca aprenderás.

Pippin: Esta bien, lo siento. No volveré a hacerlo.

Merry: ¿Es que no lo entiendes? El Enemigo cree que tú tienes el Anillo. Ahora irá en tu busca, Pip. Tienen que alejarte de aquí.

Pippin: ¿Y tú? ¿No vienes conmigo? ¿Merry?

Merry: ¡Vamos!

Pippin: ¿Esta lejos Minas Tirith?

Gandalf: Tres días a caballo bajo el vuelo de los Nazgûl, y más nos valga que no sigan nuestra estela.

Merry: Toma, algo para el camino.

Pippin: La última hierba de Valle Largo.

Merry: A tí se te ha acabado. Fumas demasiado, Pip.

Pippin: Pero... te veré enseguida. ¿Nos veremos?

Merry: No lo sé. No sé lo que va a pasar.

Pippin: Merry.

Gandalf: Corre, Sombragrís, muéstranos lo que es la premura.

Pippin: ¡Merry!

Aragorn: ¡Merry!

Merry: Siempre ha estado conmigo, allá donde yo fuera, desde que éramos críos. A veces le he metido en unos líos tremendos, pero siempre he estado ahí para ayudarle. Ahora se ha ido, como Frodo y Sam.

Aragorn: Si algo he aprendido de los Hobbits, es sobre todo sensatez.

Merry: Insensatez, más bien. Es un Tuk.

Elrond: Llevadla por el camino más seguro. Hay un barco anclado en los Puertos Grises. Espera para llevarla a través del mar. El último viaje de Arwen Undomiel.

Nada queda aquí para tí. Sólo muerte.

Elfo: ¿Dama Arwen? No hay que demorarse. ¡Mi señora!

Arwen: Dime qué has visto.

Elrond: Arwen.

Arwen: Tienes el don de la premonición. ¿Qué has visto?

Elrond: He escudriñado tu futuro y en él hay muerte.

Arwen: Pero también hay vida. ¿Has visto que había un niño? Has visto a mi hijo.

Elrond: El futuro se está agotando.

Arwen: Pero aún es nuestro.

Elrond: Nada es seguro.

Arwen: Hay varias cosas que lo son. Si le abandono ahora, me arrepentiré eternamente. Es la hora.
De las cenizas despertará el fuego.
La luz brotará de la sombra.
Forjada será de nuevo la espada de sus pedazos.
El destronado retornará para ser rey.
Forja la espada de nuevo. Ada.

Elrond: Tienes las manos frías. La vida de los Eldar te abandona.

Arwen: Fue mi elección, Ada. Con o sin tu consentimiento. No habrá barco capaz de alejarme de aquí.

Gandalf: Acabamos de entrar en la tierra de Gondor.
Minas Tirith, ciudad de Reyes.
¡Abrid paso!

Pippin: Es el árbol. ¡Gandalf! ¡Gandalf!

Gandalf: Sí, el Árbol Blanco de Gondor. El Árbol del Rey. El señor Denethor no obstante, hace las veces de Rey. Es sólo su Senescal, un administrador del trono. Ahora atiende: El señor Denethor es padre de Boromir. Darle la noticia de la muerte de su hijo amado sería más que imprudente. No menciones a Frodo, ni al Anillo. Y ni una palabra de Aragorn. Digo más, mejor no abras esa boca, Peregrin Tuk.

Salve Denethor, hijo de Ecthelion, señor y senescal de Gondor. Traigo nuevas en esta hora sombría y también consejo.

Denethor: Tal vez vengas a explicarme esto. Tal vez tu llegada me aclare por qué mi hijo ha muerto.

Pippin: Boromir murió por salvarnos, a mi gente y a mí. Cayó defendiéndonos de innumerables enemigos.

Gandalf: ¡Pippin!

Pippin: Os ofrezco mi servicio, por pobre que sea, en pago de esa deuda.

Denethor: He aquí mi primer mandato para tí: ¿Cómo es que escapaste y mi hijo no, siendo un varón tan fuerte como era?

Pippin: Al hombre mas fuerte puede abatirle una flecha... y Boromir recibió muchas.

Gandalf: Levanta. Mi señor, habrá tiempo para dolerse por Boromir, pero no ahora. La guerra es inminente. El enemigo está a vuestras puertas. Como senescal debéis defender esta ciudad. ¿Dónde están los ejércitos de Gondor? Aún contáis con amigos. No estáis solo en esta contienda. Avisad a Théoden de Rohan. Encended las almenaras.

Denethor: Te crees sabio Mithrandir y entre tanta sutileza no hay sabiduría. ¿Crees que los ojos de la Torre Blanca no ven nada? He visto más de lo que sabes. Con tu mano siniestra me usarías como escudo frente a Mordor, mientras tu diestra intentaría suplantarme. Sé quién cabalga con Théoden de Rohan. Sí, ha llegado a mis oídos ese tal Aragorn, hijo de Arathorn y te digo desde ahora que no rendiré pleitesía a ese montaraz del norte, el último de un linaje hace tiempo privado de su señorío.

Gandalf: No te ha sido otorgada la autoridad de negar el retorno del Rey, Senescal.

Denethor: El gobierno de Gondor es mío, ¡y de nadie mas!

Gandalf: Ven.
Todo se ha tornado en vana ambición. Utilizaría su dolor como excusa. Mil años lleva aquí esta ciudad y ahora, a capricho de un demente, está a punto de caer. El Árbol Blanco, el Árbol del Rey, no volverá a florecer.

Pippin: ¿Por qué siguen haciendo guardia?

Gandalf: Hacen guardia porque tienen esperanza. Una tenue y fugaz esperanza en que algún dia florecerá, en que un Rey llegue y esta ciudad vuelva a ser lo que fuera antes de su decadencia. Las viejas enseñanzas del oeste cayeron en el olvido. Los reyes construyeron tumbas más espléndidas que las casas para los vivos. Y atesoraban los antiguos nombres de su ascendencia mas que los de sus propios hijos. Señores sin heredero habitaban añejos palacetes obnubilados por su heráldica o en altas torres frías entregados a la astrología. Por eso el pueblo de Gondor conoció la ruina. El linaje real fracasó. El Árbol Blanco se secó. El gobierno de Gondor fue entregado a hombres menores.

Pippin: Mordor.

Gandalf: Sí, ahí está. Esta ciudad nunca se ha librado de la visión de su sombra

Pippin: Se avecina tormenta.

Gandalf: No es un fenómeno meteorológico. Es un ardid con el sello de Sauron. Un manto de vapores para agasajar a su anfitrión. Los orcos de Mordor detestan la luz del día. Él cubre la cara del sol para allanarles el sendero que conduce a la guerra. Cuando la sombra de Mordor alcance esta ciudad, será el fin.

Pippin: Bueno... Minas Tirith es impresionante. ¿Dónde iremos después?

Gandalf: Ya es tarde para eso, Peregrin. No hay salida de esta ciudad. Es menester que nos ayuden.

Sam: Debe de ser casi la hora del té. Al menos en los lugares decentes donde aún exista tal cosa.

Gollum: No estamos en lugares decentes.

Sam: ¿Señor Frodo? ¿qué pasa?

Frodo: Es una sensación. Creo que nunca voy a volver.

Sam: Sí volverá, claro que volverá. Eso es un pensamiento perverso. Iremos y volveremos, igual que el señor Bilbo. Ya verá.

Frodo: Creo que estas tierras fueron parte del reino de Gondor. Hace mucho tiempo, cuando había un Rey.

Sam: Señor Frodo, fíjese. El Rey ha recuperado su corona.

Gollum: Vamos hobbits. No podemos parar ahora, por aquí.

Pippin: Imagino que esto es una mera cuestión ceremonial. Quiero decir que... no creo que esperen que entre en batalla. ¿O sí?

Gandalf: Estás al servicio del Senescal ahora. Harás lo que se te diga, Peregrin Tuk. Guardián de la ciudadela... Gracias.

Pippin: Ya no se ven estrellas. ¿Es el momento?

Gandalf: Sí.

Pippin: Cuánto silencio.

Gandalf: Es la calma que precede a la tempestad.

Pippin: No quiero luchar en una batalla, pero estar al borde de una de la cual no puedo escapar, es aún peor.
¿Hay alguna esperanza Gandalf, para Frodo y Sam?

Gandalf: Nunca ha habido demasiada. Tan sólo la de un necio.
Nuestro enemigo está listo, con todo su poder reunido. No sólo orcos, sino hombres también; legiones de Haradrim del sur, mercenarios de la costa. Todos acudirán a la llamada de Mordor. Será el fin del Gondor que conocemos. Aquí el mazazo será mas contundente. Si toman el río, si la guarnición de Osgiliath cae, la última defensa de esta ciudad habrá caído.

Pippin: Pero tenemos al Mago Blanco. Eso contará algo, ¿verdad?
¿Gandalf?

Gandalf: Sauron está por revelar aún a su más letal siervo. El que acaudilla los ejércitos de Mordor en la guerra. Aquél de quien se dice que ningún hombre vivo puede matar. El Rey Brujo de Angmar. Tú ya le conoces: hirió a Frodo en la Cima de los Vientos. El señor de los Nazgûl, el más grande de los Nueve. Minas Morgul es su guarida.

Gollum: La ciudad muerta. Repugnante paraje repleto de enemigos.
¡Rápido! ¡Prisa! Nos van a ver, nos verán.
Venid, subid aquí. ¡Mirad! La he encontrado, la entrada a Mordor. La escalera secreta. Subir.

Sam: ¡No! ¡Señor Frodo!

Gollum: Por ahí no ¡Ah! Pero, ¿qué hace?

Frodo: Me están llamando.

Gollum: ¡No!
¡Esconder! ¡Esconder!

Frodo: Me quema su acero. ¡Oh!

Gandalf: Y al fin llegó la hora. La gran batalla de nuestro tiempo.

Gollum: Seguidme, Hobbits. Subid, hay que subir ya.

Gandalf: El tablero está listo. Las piezas se mueven.

Gollum: Subir, subir, subir escalera arriba y luego...entrar en túnel.

Sam: ¡Eh! ¿Qué hay en ese túnel? Escúchame bien, escucha con mucha atención. Si le pasa algo a él, responderé en su lugar. Un atisbo de que algo no va bien, o un cabello que se me eriza en la nuca y adiós. Muerto el perro, se acabó la rabia. Te hundiré, ¿entendido? Te estoy vigilando.

Frodo: ¿De qué hablabas?

Sam: Nada, aclaraba una cosilla.

Gandalf: Estimado Peregrin Tuk, hay una misión que cumplir. Otra oportunidad para un mediano de demostrar su gran valor. No debes fallarme.

Hombre de Gondor: Hay demasiado silencio en la otra orilla. Los orcos se han camuflado. La guarnición parece haberse retirado. Enviamos gente a Cair Andros. Si los orcos atacan desde el norte, nos alertarán.

Gothmog: ¡Silencio!
¡Matadle!

Faramir: No vienen del norte. Al río, rápido, ¡vamos!

Gothmog: Mas rápido.
Desenvainad.

Gandalf: Amon Dín.

Gondoriano: ¡La almenara! ¡La almenara de Amon Dín arde!

Gandalf: La llama de la esperanza.

Aragorn: ¡Las almenaras de Minas Tirith! ¡Las almenaras arden! Gondor pide auxilio.

Théoden: Y Rohan responderá. ¡Convoca a los rohirrim!
Acampa al ejército en el Sagrario. Tantos hombres como encuentres. Tienes dos días. El tercero cabalgaremos a Gondor, a la guerra.

Eomer: ¡En marcha! ¡Reúne a los hombres!

Théoden: ¡Gamelin!

Gameling: Mi señor.

Théoden: Recorre aprisa la Marca. Alista a todo hombre capaz en el Sagrario.

Gameling: Sí, señor.

Aragorn: ¿Nos acompañas?

Éowyn: Sólo hasta el campamento. Es tradición que las mujeres de la corte despidan a los soldados.
Los hombres han encontrado a su capitán. Te seguirán a la batalla, incluso a la muerte. Nos has traído esperanza.

Merry: Con su venia. Tengo espada. Por favor, acéptela. Le ofrezco mis servicios, Rey Théoden.

Théoden: De buen grado acepto. Yo te nombro Meriadoc, escudero de Rohan.

Gimli: Jinetes. Ya quisiera yo poder alistar a una legión de enanos armados y mugrientos.

Legolas: Los tuyos no tendrían porqué entrar en esta guerra. Pero me temo que la guerra ya ha llegado a sus tierras.

Théoden: Así pues, será ante los muros de Minas Tirith donde la maldición de nuestro tiempo se habrá de decidir.

Eomer: ¡Llegada es la hora! ¡Jinetes de Rohan, os ata un juramento! ¡Dadle ahora cumplimiento! ¡Por el Rey y la Tierra!

Hombre de Gondor: ¡Faramir!
La ciudad está perdida. Son incontenibles.

Faramir: Salid a campo abierto. Cabalgamos a Minas Tirith.

Gondoriano: ¡Nazgûl!

Faramir: Replegaos. ¡Retirada a Minas Tirith!
¡Retirada! ¡Retirada!

Gothmog: La edad de los Hombres termina. El tiempo del Orco ha llegado.

Gondoriano: ¡Hombres a cubierto!

Gondoriano: ¡Póngase a cubierto, mi señor!

Gondoriano: ¡Mithrandir! ¡El jinete blanco!

Gondoriano:¡Tirad! ¡Abrid paso!

Faramir: ¡Mithrandir! Rompieron nuestras defensas, han tomado el puente y la ribera oeste. Batallones de orcos cruzan el río.

Soldado: Tal y como el señor Denethor predijo. Tiempo ha que previó la maldición.

Gandalf: Y aún así nada se ha hecho.
¿Faramir? Él no es el primer mediano con el que te has topado...

Faramir: No.

Pippin: ¿Has visto a Frodo y a Sam?

Gandalf: ¿Dónde? ¿Cuándo?

Faramir: En Ithilien, no hace ni dos días. Gandalf, siguieron la ruta del valle de Morgul.

Gandalf: Que lleva al paso de Cirith Ungol.

Pippin: ¿Qué significa eso? ¿Tan malo es?

Gandalf: Faramir, cuéntamelo todo. Dime todo lo que sepas.

Denethor: ¿Así es como sirves a tu ciudad? ¿Arriesgándola a su completa ruina?

Faramir: Hice lo que juzgué correcto.

Denethor: ¡Lo que tú juzgaste como correcto! Enviaste el Anillo de Poder a Mordor, ¡en manos de un cescerebrado mediano! Debió ser traido a la ciudadela y ser puesto a salvo. Oculto, en una oscura y profunda cámara para no usarlo, hasta llegada la más acuciante necesidad.

Faramir: No habría usado el Anillo. No hasta que Minas Tirith estuviera en ruinas y sólo quedara yo.

Denethor: Siempre con tu deseo de parecer señorial y cortés, como los viejos reyes. Boromir no habría olvidado las necesidades de su padre. Me habría traído ese presente de reyes.

Faramir: Boromir no habría traido el Anillo. Habría alargado su mano tratando de cogerlo, habría fracasado.

Denethor: Nada sabes tú de él.

Faramir: Se lo habría quedado para él. Y a su regreso, no reconocerías a tu hijo.

Denethor: ¡Boromir me era leal! ¡No era un aprendiz de mago!

Faramir: Padre.

Denethor: Hijo mío.¡Déjame!

Gollum: ¡Cuidado, amo! Cuidado. Muy largo caer. Muy peligrosa la escalera.
Suba amo, venga a Sméagol.

Sam: ¡Señor Frodo! ¡Aparta, tú! ¡No le toques!

Gollum: ¿Por qué odia al pobre Sméagol? ¿Qué le ha hecho Sméagol a el, a ver?
Amo lleva carga muy pesada. Sméagol sabe. Pesada, muy pesada. El seboso no entiende. Sméagol cuida del amo. Él lo quiere, lo necesita, Sméagol lo lee en sus ojos. Muy pronto el vendrá a pedírselo, ya verá. El seboso se lo arrancará del cuello en cuanto pueda.

Rey Brujo: Enviad a todas las legiones. No detengáis el ataque hasta que la ciudad haya sido tomada. Aniquiladlos.

Gothmog: Pero, ¿y el mago?

Rey Brujo: Yo le someteré.

Gondoriano: ¿Y los Jinetes de Théoden?

Gondoriano2: ¿Llegará la tropa de Rohan?

Gondoriano: ¿Mithandir?

Gandalf: El coraje es la mejor defensa que tienes ahora.

Pippin: ¿Qué estabas pensando Peregrin Tuk? ¿De qué le serviría un hobbit al gran señor de los hombres?

Faramir: Ha sido un acierto. Un acto generoso no debería censurarse con fría reprimenda. Te unirás a la guardia de la Torre.

Pippin: No pensé que encontraran un atuendo a mi medida.

Faramir: Perteneció a un muchacho de la ciudad. Un crio imprudente. Que malgastó horas matando dragones en vez de atender a sus estudios.

Pippin: ¿Fue tuyo?

Faramir: Sí, fue mío. Mi padre lo encargó para mi.

Pippin: Bueno, soy mas alto que tú por entonces. Aunque no es probable que crezca mucho más, excepto a lo ancho.

Faramir: Tampoco me sentaba bien. Boromir fue siempre el soldado. Se parecían mucho él y mi padre. Orgullosos, testarudos, pero fuertes.

Pippin: Creo que tu fuerza es de otra clase. Y algún día tu padre llegará a verla.

Pippin: Juro ser fiel y prestar mis servicios a Gondor. Tanto en la paz como en la guerra, en la vida y en la muerte, a... a partir de este momento y hasta que mi señor me libere o la muerte me lleve.

Denethor: Y no lo he de olvidar. Y he de recompensar lo recibido a cambio. Fidelidad con amor. Valor con honor. Perjurio con venganza.
No convendría tan a la ligera abandonar las defensas exteriores. Defensas que tu hermano dejara antaño intactas.

Faramir: ¿Qué consejo me dáis?

Denethor: Yo no cedería el río en el Pelennor y el fuerte. Osgiliath debe retomarse.

Faramir: Mi señor, Osgiliath esta invadida.

Denethor: Mucho debe arriesgarse en la guerra. ¿Queda algún capitán con coraje para cumplir la voluntad de su señor?

Faramir: Hubiérais deseado que se cambiaran las tornas. Que yo cayera y Boromir viviese.

Denethor: Sí. Sin duda alguna.

Faramir: Ya que perdísteis a Boromir, intentaré hacerlo en su lugar.
Si regresara, consideradme mejor.

Denethor: Eso dependerá del modo en que regreses.

Sam: ¿Qué estas tramando? ¿Intentabas huir?

Gollum: ¿Huir? ¿Huir? El hobbit seboso siempre tan amable. Sméagol muestra caminos secretos que nadie encontraría y dice "huir" ¡Huir! Muy agradecido, ¡oh, si, mi tesoro! Muy agradecido, muy agradecido.

Sam: ¡Está bien! Es que me has sobresaltado. ¿Qué estabas haciendo?

Gollum: Huir.

Sam: Vale, no he dicho nada.
Siento despertarle señor Frodo. Tenemos que ponernos en marcha.

Frodo: Aun está oscuro.

Sam: Aquí siempre está oscuro.
¡Oh, no! ¡El pan élfico!

Frodo: ¿Qué? Es todo lo que tenemos.

Sam: Ha sido él. Lo comió él.

Gollum: ¿Sméagol? No, no el pobre Sméagol. Sméagol odia el repugnante pan élfico.

Sam: Sucio embustero. ¿Qué has hecho con él?

Frodo: Él lo detesta. No puede haber sido él.

Gollum: ¡Mire! ¿Qué es esto? Hay migajas en su ropa. Ha sido él. Él lo cogió. Yo lo vi, Siempre llena la boca cuando amo ni mira.

Sam: ¡Eso es mentira!

Frodo: ¡Sam!

Sam: Apestoso sucio embustero.

Frodo: ¡Sam!¡Basta!

Sam: ¡Yo le mato!

Frodo: ¡Sam no!

Sam: Oh, perdón, lo siento. No pensé llegar tan lejos. Me puse tan, tan furioso. Venga, ahora a descansar un poco.

Frodo: Yo estoy bien.

Sam: No, no está bien. Está agotado. Es ese Gollum. Es por este lugar. Es ese Anillo que lleva al cuello. Yo podría ayudarle. Podría llevarlo un rato y compartir la carga.

Frodo: ¡Déjame!

Sam: No quiero quedármelo. Es sólo por ayudar.

Gollum: ¿Ve?¿Ve? Lo quiere para él.

Sam: ¡Cierra la boca tú, lárgate, largo de aquí!

Frodo: No, Sam. Eres tú. Lo siento Sam.

Sam: Pero miente. Le ha envenenado contra mí.

Frodo: Ya no puedes ayudarme.

Sam: No habla en serio.

Frodo: Vete a casa.

Gandalf: ¡Faramir! ¡Faramir! La voluntad de tu padre se ha tornado en demencia. No malgastes tu vida sin reflexionar.

Faramir: ¿A quién debo lealtad sino a él? Esta es la ciudad de los hombres de Númenor. Gustoso daría mi vida por su belleza, su memoria, su cultura.

Gandalf: Tu padre te quiere, Faramir. Tarde o temprano lo recordará.

Denethor: ¿Sabes cantar, maese hobbit?

Pippin: Pues, sí. O eso es lo que dice mi gente. Pero no tenemos canciones para grandes palacios en tiempos oscuros.

Denethor: ¿Por qué no iban a ser apropiadas para mi palacio? Venga, cántame algo.

Pippin:
Un mundo hay,
desde aquí hasta mi hogar,
y hay tantas sendas por andar.
La sombra la noche traerá
y las estrellas la prenderán.
Niebla y sombra,
triste anochecer
pasarán.
Yo seguro lo he de ver.

Soldado1: ¡Mi señor!

Soldado2: ¡Salve a nuestro señor!

Théoden: Grimbold, ¿hay muchos?

Grimbold: Unos 500 hombres del Folde Oeste, mi señor.

Soldado3: Y 300 más de la frontera de los pantanos, Rey Théoden.

Théoden: ¿Y los jinetes del Nevado?

Soldado4: Ninguno ha llegado, mi señor.

Théoden: 6000 lanceros. Ni la mitad de lo esperado.

Aragorn: 6000 no bastarán para romper las líneas de Mordor.

Théoden: Vendrán más.

Aragorn: Cada hora acerca la derrota de Gondor. Cuando amanezca habrá que partir.

Legolas: Los caballos se inquietan y los hombres callan.

Éomer: Les trastorna la sombra de la montaña.

Gimli: Esa senda de ahí, ¿a donde conduce?

Legolas: La ruta del Bosque Sombrío, a la puerta bajo la montaña.

Éomer: Nadie que se haya aventurado ha vuelto. Esa montaña es el mal.

Gimli: ¡Aragorn! Comamos algo.

Éowyn: Así. Un auténtico escudero de Rohan.

Merry: Estoy listo. Lo siento. Con esto no hay riesgo. Ni siquiera está afilada.

Éowyn: Pues eso no está bien. No matarás muchos orcos con una hoja mellada. ¡Vamos!
Venga a la herrería, corre.

Éomer: No deberías animarle.

Éowyn: Ni tú dudar de él.

Éomer: No dudo de su corazón, sólo de su largo brazo.

Éowyn: ¿Por qué Merry iba a apartarse? Tiene las mismas ganas de pelear que tú. ¿Por qué no ha de luchar por los que quiere?

Éomer: Sabes tan poco de la guerra como ese hobbit. Cuando el terror le atenace y la sangre, los gritos y el horror de la batalla le sobrecojan, ¿crees que estará dispuesto a luchar? Huirá. Y hará bien en huir. La guerra es feudo de los hombres, Éowyn.

Arwen: He elegido una vida mortal.
Ojalá le hubiera visto, una última vez.

Soldado: ¿Señor? El rey Théoden le espera, mi señor.

Théoden: Os dejo solos.

Aragorn: ¡Mi señor Elrond!

Elrond: He venido en nombre de un ser muy querido. Arwen se muere. No logrará sobrevivir al mal que se propaga en Mordor. El brillo de la Estrella de la Tarde se apaga. Tanto como el poder de Sauron crece, mengua su fuerza. La vida de Arwen está ligada ahora al destino del Anillo. La Sombra se cierne sobre nosotros, Aragorn. El fin ha llegado.

Aragorn: Será su fin, no el nuestro.

Elrond: Cabalgas a la guerra, pero no a la victoria. Sauron ha enviado a sus tropas a Minas Tirith, ya lo sabes, pero en secreto tiene otro regimiento que cargará desde el río. Una flota de barcos corsarios navega desde el sur. Llegaran a la ciudad dentro de dos días. Sois tan pocos Aragorn. Necesitáis mas hombres.

Aragorn: Ya no quedan.

Elrond: Quedan aquellos que moran en la montaña.

Aragorn: Malhechores. Traidores. ¿Los llamarías para luchar? No respetan nada, no responden ante nadie.

Elrond: Responderán ante el rey de Gondor.
Andúril, la Llama del Oeste, forjada de los fragmentos de Narsil.

Aragorn: Sauron no habrá olvidado la espada de Elendil. La que fue quebrada, retornará a Minas Tirith.

Elrond: El hombre que la empuñe con poder logrará mandar una tropa más letal que cualquiera que holle la tierra. Olvida al montaraz. Ocupa el lugar que te corresponde. Entra en el Bosque Sombrío. - Ónen i-Estel Edain - (Traigo esperanza al Hombre).

Aragorn: -Ú-chebin Estel anim-(No tengo ninguna para mi).

Éowyn: ¿Por qué haces esto? La guerra espera en el Este. No puedes irte antes de la batalla. No abandones a los hombres.

Aragorn: Éowyn.

Éowyn: Te necesitamos.

Aragorn: ¿Por qué has venido?

Éowyn: ¿Tengo que decirlo?

Aragorn: No es sino la sombra de una ilusión lo que amas. No puedo darte lo que anhelas. He deseado tu dicha desde el día en que te vi.

Gimli: ¿Se puede saber qué te propones?

Aragorn: No esta vez. Ahora debes quedarte, Gimli.

Legolas: ¿No conoces aún la testarudez de los Enanos?

Gimli: Mas te vale aceptarla. Jovencito, iremos contigo.

Soldado: ¿Donde van?

Soldado: ¿Pero a donde va? No entiendo nada.

Gamelin: ¡Señor Aragorn!

Soldado: ¿Por qué se va justo antes de la batalla?

Gamelin: Se va porque no hay esperanza.

Théoden: Se va por obligación.

Soldado: Escasos somos. Así no derrotaremos a Mordor.

Théoden: No, así no. Pero les haremos frente en batalla, con lo que sea.

Théoden: He dado instrucciones. El pueblo te reconocerá tras mi muerte. Asume mi trono en el Castillo Dorado. Dirige la defensa de Edoras si la batalla se tuerce.

Eowyn: ¿Qué otro deber me confiáis, mi señor?

Théoden: ¿Deber? No. Pero que vuelva tu sonrisa. No la congoja por aquellos cuyo tiempo ha llegado. Vivirás para ver renacer nuevos días. Sin más desesperanza.

Gimli: ¿Qué ejército se emplazaría en un lugar así?

Legolas: Un ejército maldito. Hace tiempo los hombres de las montañas, prometieron bajo juramento al último rey de Gondor, acudir en su ayuda y luchar. Pero llegado el momento, cuando Gondor pidió auxilio, huyeron, perdiéndose en la oscuridad de la montaña. Isildur los condenó a vagar sin descanso hasta que se cumpliera su promesa. ¿Quién los sacará de su gris penumbra? Los Olvidados. El heredero de aquél a quien profesaron juramento, desde el norte vendrá. La necesidad le obligará. Atravesará la puerta del Sendero de los Muertos.

Gimli: Hasta el mismísimo calor de la sangre arrebata.

Legolas: Está cerrado. Los que murieron lo construyeron y los muertos lo guardan. El sendero está cerrado.

Aragorn: ¡Brego!
No temo a la muerte.

Gimli: Esto sí que es inaudito. Que un Elfo se adentre en la tierra y un Enano no se atreva. ¡Oh, no! No contarán tal cobardía de mí.

Théoden: Hay que ir ligero y veloz. Largo camino queda. Hombre y bestia han de llegar frescos para luchar.
Los hobbits no están avezados a la guerra, maese Meriadoc.

Merry: Mis amigos han ido a la batalla. Me avergonzaría quedarme atrás.

Théoden: Son tres días de galope a Minas Tirith. Ninguno de mis jinetes puede llevarte de fardo.

Merry: ¡Yo quiero luchar!

Théoden: No añadiré mas.

Éowyn: Monta conmigo.

Merry: ¡Mi señora!

Éomer: En formación. ¡En marcha!

Théoden: ¡Cabalgad! ¡Galopad! ¡Galopad hasta Gondor!

Gimli: ¿Qué ves? ¿Qué es lo que ves?

Legolas: Veo figuras humanas y de caballos.

Gimli: ¿Dónde?

Legolas: Pálidos estandartes como estelas de nube. Lanzas que se elevan. Cual espesura invernal en un sudario de bruma. Los muertos la sujetan. Han sido convocados.

Gimli: ¿Muertos? ¿Convocados? Lo sabía. Pues muy bien, perfecto. ¡Legolas!

Aragorn: No miréis abajo.

Rey de los muertos: ¿Quién osa entrar en mis dominios?

Aragorn: Aquél a quien seréis leal.

Rey de los muertos: Los muertos no permiten el paso a los vivos.

Aragorn: Permitiréis el mío.

Rey de los muertos: El sendero está cerrado. Fue construido por aquellos que murieron y los muertos lo guardan.
El sendero está cerrado. Ahora debes morir.

Aragorn: Te conmino a cumplir tu juramento.

Rey de los muertos: Nadie sino el rey de Gondor puede darme órdenes.
La espada se quebró.

Aragorn: La han vuelto a forjar. Luchad por nosotros. Recuperad vuestro honor. ¿Qué decís a eso? ¿Qué decís?

Gimli: Pierdes el tiempo Aragorn. No tuvieron honor en vida, menos ahora en su muerte.

Aragorn: Soy heredero de Isildur. Luchad para mí y haré que se cumpla el juramento. ¡¿Qué decís?!
¡Tenéis mi palabra! ¡Luchad y yo os liberaré de esta vida en la muerte! ¿Qué decís?

Gimli: ¡Alto ahí, traidores!

Aragorn: ¡Fuera!¡Legolas! ¡Corred!

Rey de los muertos: Lucharemos.

Soldado: ¡Abrid las puertas! ¡Rápido!

Soldado: ¡Rápido! ¡Aprisa!

Denethor: ¡Faramir! Tú también no, hijo mío.

Soldado: Eran menores en número. Nadie quedó con vida.

Gothmog: Miedo, la ciudad rebosa de miedo. Aliviemos su pesar. Soltad a los prisioneros.

Orco: ¡Catapulta!

Denethor: Mis hijos, muertos. El fin de nuestra familia.

Pippin: Está vivo.

Denethor: La casa de los Regentes ha fracasado.

Pippin: ¡Necesita medicina, señor!

Denethor: Mi linaje ha caído.

Pippin: ¡Mi señor!

Denethor: Rohan nos ha ignorado. Théoden me ha traicionado.
¡Abandonad los puestos! ¡Huid si queréis vivir!

Gandalf: Preparáos para la batalla, ¡aprisa! A la muralla, ¡defended las murallas! ¡Retomad posiciones!

Soldado: ¡En formación!

Gandalf: Enviad a esas bestias al abismo.

Gothmog: Quedáos donde estáis.


Gandalf: Todos en sus puestos.
Contenedlos, no cedáis al miedo. Manteneos firmes. ¡Luchad!
¡A las torres no! ¡Apuntad a los trolls! ¡Matad a los trolls! ¡Matadlos! ¡Acabad con ellos!
¡Peregrin Tuk! ¡Vuelve a la ciudadela!

Pippin: Tú ordenaste luchar.

Gandalf: ¡Aquí no pinta nada un hobbit!
Digno guardián de la ciudadela. Ahora sube deprisa la colina. ¡Rápido!

Gothmog: ¿Se puede saber qué haces, morralla inutil?

Orco: La puerta no cede. Es demasiado sólida.

Gothmog: Vuelve ahí y échala abajo.

Orco: Nada la derribará.

Gothmog Grond la derribará. ¡Traed la cabeza de lobo!

Orcos: ¡Grond! ¡Grond!…

Aragorn: No podréis pasar de aquí. Ninguno entrará en Gondor.

Corsario: ¿Quién osa negarnos el paso?

Aragorn: Legolas, lánzale una viso que le roce la oreja.

Gimli: Apunta bien. Así se dispara, amigo. Te lo advertimos, prepárate para el abordaje.

Corsario: ¿Abordaje? ¿Vosotros y qué ejército?

Aragorn: Este ejército.

Gollum: Ahí dentro.

Frodo: ¿Dónde me has traído?

Gollum: Amo debe entrar en túnel.

Frodo: He llegado hasta aquí, pero no sé si me atrevo.

Gollum: Pero no hay otro camino. Entrar o volver.

Frodo: No puedo volver.

Frodo: Ugh, ¿qué es esta peste?

Gollum: Heces de orco. Orcos entran aquí a veces. ¡Prisa!
Por aquí. Aquí.

Frodo: ¡Ah! ¿Qué es esto? Es pegajoso.

Gollum: Ya verá, sí, lo verá.

Frodo: ¿Sméagol? ¡Sméagol! ¡Sméagol! Oh, Sam.

Galadriel: Y a tí, Frodo Bolsón, te entrego la luz de Eärendil, nuestra más preciada estrella. Que ella te ilumine en los oscuros lugares, cuando las demás luces se apaguen.

Frodo: -¡Aiya Eärendil, Elenion Ancalima!- ( Salve, Eärendil, la más brillante de las estrellas.)

Gollum: Mosca revoltosa, ¿por qué llorará? La araña te atrapó y de pronto te engulló.

Frodo: ¡No! ¡ No!

Gollum: Se te escapó, Tesoro. No esta vez, ¡no esta vez!

Frodo: ¡Nooooo!

Gollum: ¡No! No fuimos nosotros, nosotros no. Sméagol nunca haría daño al Amo, prometimos. Amo debe creernos, fue el Tesoro, el Tesoro nos obligó a hacerlo.

Frodo: Tengo que destruirlo, Sméagol. Por el bien de ambos, debo destruirlo.

Gollum: ¡Nooo!

Frodo: Lo siento mucho Sam. Lo siento.

Galadriel: Esta misión, te ha sido encomendada a tí, Frodo de La Comarca. Y si tú no encuentras la salvación, nadie lo hará.

Éomer: Me informan de que Minas Tirith está rodeada. El primer nivel está en llamas. Por doquier avanzan legiones del enemigo.

Théoden: El tiempo nos apremia. ¡Preparad la marcha!

Éowyn: Ten coraje, Merry. Pronto terminará todo.

Merry: Mi señora, sois leal y valiente y tenéis mucho por lo que vivir y muchos que os quieren. Sé que es tarde para echarse atrás. Sé que no hay motivo para la esperanza. Si fuera caballero de Rohan, capaz de grandes hazañas... pero no lo soy. Soy un hobbit. Sé que no salvaré la Tierra Media. Sólo quiero ayudar a mis amigos. A Frodo, a Sam, a Pippin. Más que nada, desearía volverlos a ver.

Théoden: ¡Preparaos para marchar! ¡Apresuraos! Cabalgaremos de noche.

Éowyn: A la batalla.

Pippin: A la batalla.

Orcos: Grond, Grond...

Gandalf: ¡A las puertas! ¡Aprisa!

Denethor: Soy senescal de la casa de Anárion. Así he vivido y así he de dormir. Gondor está perdida. No hay esperanza para los hombres. ¿Por qué huyen? Insensatos... Mejor morir cuanto antes, pues morir debemos. No habrá tumba para Denethor y Faramir. Ni el largo del sueño de muerte embalsamada. Nos consumiremos como los gentiles reyes del pasado. Traed leña y óleo.

Gandalf: ¡Resistid! ¡Resistid!
Sois soldados de Gondor. No importa lo que atraviese esa puerta. Permaneced en el puesto.
¡Descarga! ¡Soltad!

Frodo: ¡Uhg!

Sam: Suéltale, fétida. ¡Suéltale! Jamás le volverás a tocar. Acabemos con esto.
¡Atrás!
Señor Frodo. !Oh, no! Frodo. ¡Señor Frodo! Venga, despierte. No me deje aquí solo, no vaya donde no pueda seguirle. Venga despierte. No está dormido. Está muerto.

Shagrat: Aparta de ahí, asqueroso. ¿Qué hay aquí? Diría que Ella Laraña se ha estado divirtiendo un poco.

Gorbag: Se ha preparado un suculento aperitivo.

Shagrat: No. Este no está muerto.

Sam: ¿No está muerto?

Shagrat: Le clavó su aguijón y le dejó tieso como una estaca. Luego lo envuelve con su seda, así es como le gusta comer, sangre fresca.¡Subidle a la torre!

Sam: Samsagaz estúpido.

Gorbag: Este despojo despertará en un par de horas.

Shagrat: Sí, y luego deseará no haber nacido.

Denethor: La morada de su alma se desmorona. Ya es fuego, ya está en llamas.

Pippin: No está muerto. ¡No está muerto! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No está muerto!

Denethor: Adiós Peregrin, hijo de Paladin. Te relevo de mis servicios. Vete ahora y elige la forma de morir que más te plazca. Prended el óleo y la leña.

Pippin: ¡Gandalf! ¡Gandalf! ¡¿Dónde está Gandalf?!

Gandalf: ¡A replegarse! Las defensas han cedido ¡Retroceded! ¡Id al segundo nivel ¡Sacad a las mujeres y a los niños, ponedlos a salvo! ¡Replegaos!

Gothmog: Penetrad en la ciudad. No dejéis vida a vuestro paso.

Gandalf: ¡Luchad, hasta el último aliento! ¡Defended vuestras vidas!

Pippin: ¡Gandalf! ¡Gandalf! Denethor ha perdido la cabeza. Está quemando a Faramir vivo.

Gandalf: ¡Sube! ¡Rápido!
¡Vuelve al abismo! Piérdete en la Nada que os espera a tí y a tu señor.

Rey Brujo: ¿No reconoces a la muerte cuando la ves, anciano? Es mi hora.

Pippin: ¡Gandalf!

Rey Brujo: Has fracasado. El mundo de los hombres caerá.



Éowyn: Coraje, Merry. Coraje por nuestros amigos.

Gothmog: Estad alerta, en formación. Picas al frente. Arqueros detrás.

Théoden: Éomer, forma tus éored en el flanco izquierdo.

Éomer: Flanco listo.

Théoden: Gamelin, sigue el pendón del rey hasta el centro. Grimbold, coloca a tu compañía a la derecha en cuanto superéis el muro. ¡Avanzad, sin temor a la oscuridad! ¡Luchad, luchad jinetes de Théoden! Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, aún restará la espada. ¡Rojo será el día hasta el nacer del sol!

Éowyn: Pase lo que pase, quédate a mi lado. Yo cuidaré de tí.

Théoden: ¡Cabalgad, galopad, cabalgad hasta la desolación y el fin del mundo! ¡Muerte!

Rohirrim: ¡Muerte!

Théoden: ¡Muerte!

Rohirrim: ¡Muerte!

Théoden: ¡Muerte!

Èowyn y Merry: ¡Muerte!


Théoden: ¡Adelante, Eorlingas!

Gothmog: ¡Soltad!

Éomer: ¡Muerte!

Théoden: ¡Cargad!

Gothmog: ¡Soltad a discreción!

Denethor: Prended fuego a nuestra carne.

Gandalf: ¡Detén esta demencia!

Denethor: Podrás triunfar en el campo de batalla un día, pero contra el poder que se levanta desde el Este, no hay victoria. ¡No! ¡No me arrebataréis a mi hijo!
Faramir. ¡Ahhh!

Gandalf: Descansa en paz, Denethor hijo de Ecthelion.



Éomer: ¡Al frente, conducidlos al río!

Théoden: ¡Poned a salvo la ciudad!
¡Recomponed filas! ¡Rehaced el frente! ¡Tocad a carga! ¡Atacad de frente! ¡Cargad!

Éowyn: ¡Toma las riendas! ¡Gira a la izquierda! ¡Izquierda!

Eomer: ¡Apuntad a la cabeza!

Théoden: ¡Derribadlos! ¡Hay que derribadlos! ¡Derribadlos!

Éowyn: ¡Merry!

Pippin: Nunca pensé en este final.

Gandalf: ¿Final? No, el viaje no concluye aquí. La muerte es sólo otro sendero, que recorreremos todos. El velo gris de este mundo se levanta y todo se convierte en plateado cristal. Es entonces, cuando se ve...

Pippin: ¿Qué, Gandalf? ¿Qué se ve?

Gandalf: La blanca orilla. Y mas allá, la inmensa campiña verde, tendida ante un fugaz amanecer.

Pippin: Bueno, eso no está mal.

Gandalf: No, no desde luego.

Théoden: ¡A mí! ¡Agrupaos! ¡A mí!

Rey brujo: Deléitate con su carne.

Éowyn: Te mataré si le tocas.

Rey brujo: No oses interponerte entre un Nazgûl y su presa.

Orco: Tarde como siempre, escoria. Aún quedan cabezas que cortar. Vamos, ratas de cloaca, desembarcad.

Gimli: Hay multitud para ambos, igual gana el mejor enano.

Rey brujo: Tú, necio. Ningún hombre puede matarme. Muere ahora.

Éowyn: Yo no soy un hombre. ¡Ahhh!

Legolas: 15, 16...

Éowyn: Merry.

Gimli: ¡29!

Aragorn: ¡Legolas!

Legolas: 33, 34...

Gimli: ¡Ese sólo cuenta como uno! Así que venga, vamos.

Théoden: Reconozco tu rostro. Éowyn. Mis ojos se nublan.

Éowyn: No, no, no. Yo voy a salvarte.

Théoden: Ya lo has hecho. Éowyn, mi cuerpo ya no responde. Debes dejarme marchar. Vuelvo con mis padres, en cuya poderosa compañía no he de sentir vergüenza.
Éowyn.

Rey de los muertos: Libéranos.

Gimli: Mala idea. Muy a mano nos han venido estos camaradas, a pesar de estar muertos.

Rey de los muertos: Nos diste tu palabra.

Aragorn: Doy vuestro voto por cumplido. Id, id en paz.

Pippin: Merry.

Éomer: ¡No! ¡No!

Pippin: ¡Merry! ¡Merry! Merry. Mírame, Merry. Soy Pippin.

Merry: Sabía que me encontrarías.

Pippin: Sí.

Merry: ¿Me vas a abandonar?

Pippin: No, Merry. Voy a cuidar de tí.

Gorbag: ¡Eh! Suelta eso. Quiero ese jubón brillante, es mío.

Shagrat: Será para el gran ojo, como todo lo demás.

Gorbag: No acato ordenes de una apestosa rata de Morgul.

Shagrat: Tócame y te atravieso la garganta.

Gorbag: Esa escoria intentó acuchillarme. ¡Matadle!

Sam: ¡Ah! ¡Aaaaaah! ¡Ésta por Frodo! ¡Ésta por La Comarca! ¡Y ésa por mi viejo tío!

Orco: Deja de chillar, rata de estercolero. Te voy a desangrar como a un gorrino ensartado.

Sam: No si antes te ensarto a tí.

Frodo: ¡Sam! Oh, Sam cuanto lo siento, perdóname por todo.

Sam: Voy a sacarle de aquí.

Frodo: Demasiado tarde. Se acabó, se lo han llevado. Sam, Tienen el Anillo.

Sam: Perdone que le diga, pero no. Pensé que le había perdido, así que lo cogí, sólo para ponerlo a salvo.

Frodo: Dámelo. Dame el Anillo Sam. Sam, dame el Anillo.
Debes entenderlo. El Anillo es mi carga. Te destruirá Sam.

Sam: Vamos señor Frodo. Más vale que se ponga algo. No puede recorrer Mordor paseando en cueros.

Hemos llegado. Hemos llegado a Mordor.

Frodo: Hay manadas de orcos. No pasaremos desapercibidos. Es él, el Ojo.

Sam: Tenemos que entrar ahí, señor Frodo. No hay mas remedio. Vamos, empecemos por bajar la colina.

Gandalf: Frodo ha pasado el umbral de mi visión. La oscuridad es más profunda.

Aragorn: Si Sauron tuviera el Anillo, ya lo sabríamos.

Gandalf: Es solo cuestión de tiempo. Ha sufrido una derrota, sí, pero tras los muros de Mordor el enemigo se reagrupa.

Gimli: Que no salgan de ahí, que se pudran. ¿Por qué preocuparse?

Gandalf: Porque 10.000 orcos ahora se apostan entre Frodo y el Monte del Destino. Le he enviado a su muerte.

Aragorn: No. Aún queda esperanza para Frodo. Necesita tiempo y un paso seguro a través del llano de Gorgoroth. Eso podemos dárselo.

Gimli: ¿Cómo?

Aragorn: Haciendo que Sauron saque a sus tropas. Vaciando su tierra. Reuniremos a nuestros ejércitos frente a la puerta negra.

Éomer: No alcanzaremos la victoria con la fuerza de las armas.

Aragorn: No para nosotros, pero quizá así Frodo lo consiga, si mantenemos el Ojo de Sauron fijo en nosotros. Evitar que vea cualquier otro movimiento.

Legolas: Distraerle.

Gandalf: Sauron sospechará de una trampa. No morderá el cebo.

Gimli: Certeza de muerte, mínima esperanza de éxito, ¿a que esperamos?

Gandalf: Sauron sospechará de una trampa, no morderá el cebo.

Aragorn: Yo creo que sí.

Tiempo llevas buscándome. Tanto como yo eludiéndote. No más. He aquí la espada de Elendil.

Éowyn: La ciudad se ha sumido en el silencio. No hay calor proveniente del sol. El frío arrecia.

Faramir: Son las primeras aguas de la primavera. No perdurará esta oscuridad, no lo creo.

Sam: Mire, los orcos, se van. ¿Ve, señor Frodo? Algo de suerte al fin.

Orco: ¡Vamos! ¡Más rápido! ¡Moveos, cucarachas! ¡ Os voy a despellejar a latigazos! ¡Vamos! ¿Qué os he dicho? ¡En formación! ¡Seguid en formación! ¡En marcha! ¡Arriba! ¡Vamos, sanguijuelas! ¡Vosotros dos iréis en primera fila! ¡Moveos! ¡Vamos! ¡En fila! ¡Marchando! A las puertas, sabandijas, sin parar. ¡Más rápido!
¿No sabéis lo que es una guerra?

¡Compañía, alto! ¡Inspección!

Frodo: Sam, ayúdame.

Sam: Señor Frodo... Levántese, señor Frodo, póngase en pie.

Frodo: Pesa demasiado.

Sam: Oh, no. ¿Qué hago ahora? ¿Qué hacemos?

Frodo: Golpéame.

Sam: ¿Qué?

Frodo: Pégame, Sam, pelea conmigo.

Sam: Suéltame. ¡A mí nadie me empuja, gusano asqueroso! ¡ Suéltame!

Orco: ¡Basta de pelea! ¡Basta ya!

Orco2: Os sacaré las tripas si no calláis a esta chusma.

Frodo: ¡Vete, Sam! ¡Huye!

Orco2: ¡En marcha, puercos!

Orco: ¡Rehaced filas! ¡Volved a la formación, sanguijuelas! ¡Volved a la fila, babosas!¡Rápido!

Frodo: No puedo. No puedo con el Anillo, Sam. Es... es demasiado pesado. Es superior a mis fuerzas.

Sam: Iremos por ese camino. Lo más recto posible. No tenemos que llevar lo que no sea imprescindible.
Señor Frodo, mire. Hay luz y belleza ahí arriba, que ninguna sombra puede tocar.

Sam: Tome la mía. Quedan unas pocas gotas.

Frodo: No habrá bastante para el regreso a casa.

Sam: No creo que vaya a haber tal regreso, señor Frodo.

¡Frodo, agáchese! ¡Escóndase! ¡Frodo!

Pippin: ¿Dónde estan?

Aragorn: Convocamos al señor de la Tierra Negra. El peso de la justicia debe caer sobre él.

Boca de Sauron: Mi amo, Sauron el Grande, os da la bienvenida. ¿Hay alguno entre esta chusma con autoridad para tratar conmigo?

Gandalf: No venimos a hacer tratos con Sauron, desleal y maldito. Dile esto a tu amo: Los ejércitos de Mordor deben replegarse. Él abandonará estas tierras para nunca regresar.

Boca de Sauron: Viejo Barbagrís. Tengo un recuerdo que me muero por mostrarte.

Pippin: Frodo. Frodo.

Gandalf: ¡Silencio!

Merry: ¡No!

Gandalf: ¡Silencio!

Boca de Sauron: El mediano te era muy querido, veo. Sepas que ha sufrido en extremo a manos de su anfitrión. ¿Quién iba a imaginar que una criatura tan pequeña soportaría tanto dolor? Y lo soportó, Gandalf. Desde luego que sí. ¿Quién es ese? ¿El heredero de Isildur? Hace falta algo más para llegar a Rey que los fragmentos de una espada élfica.

Gimli: Supongo que eso concluye la negociación.

Aragorn: Yo no lo creo. Eso no.
¡Retirada!¡Retirada!

Sam: Se ha ido, señor Frodo. La luz ha pasado de largo, hacia el norte. Algo ha captado su atención.

Aragorn: ¡Seguid en posición, hacedles frente! Hijos de Gondor y de Rohan, mis hermanos. Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi propio corazón. Pudiera llegar el día en que el valor de los hombres decayera, en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día. En que una hora de lobos y escudos rotos rubricarán la consumación de la edad de los Hombres, pero hoy no es ese día... ¡En este día lucharemos! Por todo aquello que vuestro corazón ama de esta buena tierra, ¡os llamo a luchar, Hombres del Oeste!

Gimli: Nunca imaginé que moriría peleando junto a un elfo.

Legolas: ¿Tampoco peleando junto a un amigo?

Gimli: Sí. Eso sin dudarlo.

Sam: ¿Se acuerda de La Comarca, señor Frodo? Será pronto primavera. Los huertos estarán todos en flor y en la Avellaneda los pájaros tendrán listos sus nidos. Comenzará la siembra estival de la cebada en los bancales. La degustación de las primeras fresas con nata. El sabor de las fresas, ¿lo recuerda?

Frodo: No, Sam. No recuerdo el sabor de nada. Ni el arrullo del agua, ni el tacto de la hierba. Me hundo en la oscuridad. Siento que no hay nada entre la rueda de fuego y yo. Ahora le veo, con los ojos despiertos.

Sam: Entonces acabemos con él, de una vez por todas. Vamos señor Frodo. Cargar con el Anillo no podré, pero sí cargar con usted. ¡Vamos!

Sauron: Aragorn. Elessar.

Aragorn: Por Frodo.

Sam: Mire, señor Frodo. La entrada. Ya casi hemos llegado.

Gollum: Listos hobbits, han llegado tan alto. No iremos por ese camino. No haremos daño al Tesoro.

Frodo: ¡Lo juraste! ¡Lo juraste por el Tesoro! ¡Sméagol lo prometió!

Gollum: Sméagol mintió.

Sam: ¡Frodo!

Pippin: Águilas. ¡Las águilas han venido!

Sam: ¡Señor Frodo!

Frodo: Estoy aquí, Sam.

Sam: ¡Destrúyalo! ¡Vamos! ¡Tírelo! Arrójelo al fuego. ¿A que está esperando? Sólo tiene que soltarlo.

Frodo: El anillo es mío.

Sam: No, no. ¡Noooo!

Gollum: ¡Sííí! ¡Tesoro, tesoro, tesoro, tesoro!

Sam: ¡Déme la mano! ¡Coja mi mano! ¡No! No se suelte. No se suelte. ¡Cójala!

Merry: ¡Frodo! ¡Frodo!

Frodo: Se ha ido. Ya está.

Sam: Sí, señor Frodo. Al fin se acabó.

Frodo: Veo La Comarca. El río Brandivino, Bolsón Cerrado. Los cohetes de Gandalf. Las luces de la fiesta del Árbol.

Sam: Rosita Coto, bailando. Llevaba cintas en el pelo. Si me hubiera podido casar, habría sido con ella. Sólo con ella.

Frodo: Me alegro de estar contigo, Samsagaz Gamyi, aquí al final de todas las cosas.

¿Gandalf? ¡Ja, ja, ja!

Merry: ¡Frodo!

Frodo: ¡Gimli!

Gandalf: Llegan ahora los días del Rey. Bienaventurados sean.

Aragorn: Este día no pertenece a un solo hombre, sino a todos. Entre todos, reconstruyamos este mundo, para compartirlo en tiempos de paz.
- Et Eärello Endorenna utúlien. Sinome maruvan ar Hildinyar tenn` Amabar-metta - (Del Gran Mar a la Tierra media he venido. En este lugar voy a permanecer yo y mis herederos, hasta el final del mundo.)
- hannon le -(gracias)
Vosotros, amigos, no debéis inclinaros.

Frodo: Y así fue, el comienzo de la Cuarta Edad de los hombres. La Comunidad del Anillo, aún eternamente unida por la amistad y el cariño, llegó a su fin.
Trece meses desde aquel día en que Gandalf nos enviara a tan largo viaje, nos descubrimos ante una imagen familiar. Estábamos en casa.

Pippin: Hola.

Hobbit: ¡Eh, que me tiras la calabaza!

Hobbit: Lo de siempre, Rosi.

Frodo: ¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida? ¿Cómo seguir adelante, cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que hay cosas que el tiempo no puede enmendar? Aquellas que hieren muy dentro, que dejan cicatriz.

Sam: Señor Frodo. ¿Qué pasa?

Frodo: Hace ya cuatro años del ataque en la Cima de los Vientos y no ha dejado de doler.

Sam: "Partida y regreso, la historia de un hobbit, por Bilbo Bolsón". Y "El Señor de los Anillos, por Frodo Bolsón". Lo ha terminado.

Frodo: Aún no, queda espacio para algo más.

Bilbo me contó un día que las grandes historias nunca terminan. Que cada uno de nosotros debe coger el relevo de la narración. Su papel en este relato había concluido. No habría mas viajes para Bilbo, excepto uno.

Bilbo: Dímelo otra vez amigo. ¿A dónde vamos?

Frodo: A los Puertos, Bilbo. Los Elfos te han otorgado un honor especial. Una plaza en el último barco que zarpa de la Tierra Media.

Bilbo: Frodo, ¿cabría la posibilidad de volver a ver ese viejo Anillo? El que te regalé.

Frodo: Lo siento, tío. Me temo que lo perdí.

Bilbo: Oh, lástima. Quería acariciarlo por última vez.

Bilbo: Oh, vaya. He aquí un horizonte nuevo para mí.

Galadriel: El poder de los Tres Anillos ha terminado, llegó el tiempo de la hegemonía de los hombres.

Elrond: -I Aear cân ven na mar.- (El mar nos llama a casa)

Bilbo: Creo que estoy preparado para otra aventura.

Gandalf: A más ver, mis valientes hobbits. Mi labor ha concluido. Aquí, al fin, a la orilla del mar, llega el adiós a nuestra Compañía. No diré "no lloréis", pues no todas las lágrimas son amargas.
Es la hora Frodo.

Sam: ¿Qué significa eso?

Frodo: Quisimos salvar La Comarca, Sam. Y la hemos salvado, pero no para mí.

Sam: No habla en serio. No puede irse.

Frodo: Las últimas páginas son para tí, Sam.

Frodo: Mi querido Sam. No siempre podrás estar partido en dos. Necesitarás sentirte sano y entero por muchos años. Tienes tantas cosas de que disfrutar, tanto que vivir y tanto que hacer. Tu papel en esta historia continúa.

Sam: Bueno, estoy de vuelta.


   

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