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Adan de la Casa de Hador, hijo de Huor y de Rían, esposo de Idril Celebrindal y padre de Eärendil. Nacido en el año 472 de la Primera Edad, se cuenta que fue el primero de los Hombres en ser contado entre los Eldar. También fue llamado Eladar (cuyo significado en Sindarin es el de “Padre de la Estrella”) y Ulmondil (del Quenya, cuyo significado es el de “Amante de Ulmo”).
Tuor nació antes de que terminara el Año de la Lamentación (en el año 472 de la Primera Edad) cerca del Lago Mithrim, donde quedó huérfano poco después de venir al mundo (su padre, Huor murió en la Nirnaeth Arnoediad y su madre murió de pena al saberlo). Pero Annael (quien había dado a su madre la noticia de la muerte de Huor) y sus compañeros lo acogieron y educaron como si de su propio hijo se tratara. Y el niño de tez blanca y rubios cabellos se hizo alto y fuerte (se dice que fue el más alto de todos los Edain de esta época) y con el paso de los años adquirió la sabiduría de los Elfos, y se decía que se parecía a los Príncipes de los Edain.
Pero Tuor cayó prisionero de los Hombres de Lorgan en una emboscada en el año 488, cuando Annael y su gente huían del hostigamiento de Morgoth hacia las Desembocaduras del Sirion, donde pensaban contar con la protección de Círdan. Logró escapar en el año 491, convirtiéndose en un proscrito. Durante cuatro años más sobrevivió en Mithrim, matando a muchos Orientales y Orcos, que desde entonces le temieron y le evitaron.
Y entonces Ulmo despertó en el corazón de Tuor un gran deseo de abandonar estas tierras, y se dirigió a la planicie de Dor-lómin y desde allí se encaminó hacia el oeste en dirección a las montañas cercanas al mar. Durante este viaje Tuor se encontró con dos Noldor, Gelmir y Arminas, que le mostraron el camino a la Puerta de los Noldor y de esta manera alcanzó Cirith Niniach, la Grieta del Arco Iris, llegando por fin a las costas de Nevrast. Vivió en esta región durante algún tiempo, pero cuando llegó el otoño vio una señal: siete cisnes que volaban hacia el sur. Tuor decidió entonces seguir el camino que le marcaban las aves y de esta forma llegó a las estancias de Vinyamar, donde descubrió las armas que Turgon dejara allí muchos años atrás por orden de Ulmo.
Tuor se vistió con la cota y el yelmo, y cogió el escudo y la larga espada, y de cada cisne tomó una pluma que colocó en la cresta de su yelmo, y armado de esta manera se dirigió a la playa. Entonces Ulmo se le presentó y le ordenó que buscara el Reino de Gondolin pues en Tuor estaba depositada la única esperanza de salvación para Hombres y Elfos, y para que cumpliera esta misión le dio una capa que le ocultaría de los ojos enemigos. A la mañana siguiente, Tuor se encontró con Voronwë, que había sido salvado de la furia de Ossë por el Rey del Mar (y que era el único superviviente de entre todos los mensajeros enviados por Turgon al Oeste para pedir la ayuda de los Valar). Y el hijo de Huor contó a Voronwë la misión que le había encomendado el Vala y éste aceptó guiar a Tuor hasta el Reino Escondido.
Cuando aún corría el año 495 de la Primera Edad llegaron por fin a las Puertas Guardadas. Tuor fue entonces conducido a través de las Siete Puertas y llevado ante la presencia de Echtelion, donde todos vieron las armas que tomó en Vinyamar. Y entonces, desde su interior surgió la voz de Ulmo pidiendo audiencia con el Rey Turgon. Tuor advirtió a Turgon de que la Maldición de Mandos caería pronto sobre Gondolin y le conminó a que abandonara la ciudad y se dirigiera por el Sirion al mar, donde Ulmo podría protegerlos. Pero Turgon se había vuelto muy orgulloso y creía que su ciudad era inexpugnable, por lo que desoyó los consejos del Señor de las Aguas.
Aún así, Turgon ordenó cerrar las Puertas de las Montañas Circundantes, por lo que Tuor se vio obligado a permanecer en la ciudad, de la que ya nadie podía salir. Y Tuor aprovechó los años en Gondolin para aprender la ciencia y el saber de los Eldar. Y sucedió que Idril, la hija del Rey Turgon, volvió su corazón hacia él y entre ambos surgió el amor. Sin embargo, Maeglin, sobrino del Rey, sentía cada vez más odio por el hijo de Huor pues estaba enamorado de Idril y veía con rabia como Tuor se ganaba también la amistad del rey. En el año 502 de la Primera Edad, Tuor se casó con Idril y se celebró una gran fiesta en la ciudad, lo cual acrecentó aún más el odio de Maeglin, que ahora buscaba la venganza. Al año siguiente nació su hijo Eärendil, el Medio-Elfo, y los días transcurrieron en paz durante varios años.
Pero en en el año 509 de la Primera Edad, Morgoth capturó a Maeglin y éste informó al Enemigo de la ubicación y de las defensas de la ciudad a cambio de que le concediera el señorío del reino y la posesión de su amada Idril. Y al año siguiente (en el 510 PE) Morgoth lanzó súbitamente sus ejércitos de Orcos, Lobos, Balrogs y Dragones contra la ciudad. Y Tuor participó en la defensa de la bella ciudad, dando muerte con su hacha Dramborleg a innumerables Orcos, y a grandes capitanes del Enemigo como Balcmeg y Othrod. Pero la ciudad cayó y durante el saqueo logró salvar a Idril y a su hijo Eärendil, que habían caído en manos de Maeglin; y tras luchar con el traidor, le dio muerte arrojándole por sobre las murallas de la ciudad.
Pero ya nada se podía hacer por la Ciudad Escondida, por lo que Tuor reunió a los supervivientes y los guió por un sendero oculto que tiempo atrás había mandado construir Idril en previsión de una posible tragedia. Durante la huida perdió la vida el valeroso Glorfindel luchando contra un Balrog, pero recibieron la ayuda de Thorondor y sus Grandes Águilas y lograron llegar finalmente al valle del Sirion desde donde se dirigieron a la Tierra de los Sauces donde descansaron por un tiempo.
En el año 511 de la Primera Edad los exiliados de Gondolin se establecieron en las Bocas del Sirion donde se unieron a las gentes de Elwing, hija de Dior. Pero según pasaban los años, Tuor sentía cada vez más una gran nostalgia por el mar y por ello, en el año 525 de esta misma Edad, construyó el navío Eärráme (“Ala del Mar”) y junto con su esposa Idril se hizo a la mar rumbo al Oeste. Se cuenta que finalmente fue admitido en la gloria del Reino Bendecido y que sólo a él se le concedió el derecho a pertenecer a los Primeros Nacidos, uniéndose con los Noldor y quedando así desvinculado para siempre del destino de los Hombres.
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