Adan de la Casa de Hador, nacido en el año 444 de la Primera Edad, hijo de Galdor el Alto y de Hareth y hermano menor de Húrin. Fue el esposo de Rían y tuvieron un hijo: Tuor.
Según se cuenta, Húrin y Huor fueron enviados por su padre a Brethil, donde su tío Halmir les agasajó de acuerdo con las costumbres de su pueblo. Y se pudo comprobar que el espíritu guerrero de Huor apareció muy pronto, pues tan sólo con trece años ya participaba activamente en la guerra contra los Orcos en las fronteras del bosque. En una de estas salidas, en el año 458 de la Primera Edad, Huor y su hermano Húrin fueron perseguidos por los Orcos hasta el Vado de Britiach. Allí, una niebla se levantó del río, por mediación de Ulmo, y les ocultó del enemigo. De esta forma pudieron escapar en dirección a Dimbar, donde Thorondor les envió dos Grandes Aguilas que les transportaron por encima de las Montañas Circundantes hasta depositarles en Gondolin.
Ulmo había advertido a Turgon en sueños que debía tratar bien a los integrantes de la Casa de Hador, pues le ayudarían en futuros momentos de necesidad. Por este motivo, Huor y Húrin fueron bien recibidos por el Rey de Gondolin, permaneciendo durante casi un año como huéspedes en su casa, tiempo en el que aprendieron mucho del arte y los conocimientos de los Eldar. Pero, con el paso del tiempo, los hijos de Galdor sintieron un gran deseo de regresar junto a su pueblo y así se lo hicieron saber a Turgon, quien finalmente les permitió partir a cambio de jurar que no revelarían jamás nada sobre el Reino Escondido. Y fue así como las Grandes Águilas les llevaron de vuelta a Dor-lómin, donde fueron recibidos con gran alegría por su pueblo.
En esta época abundaban las guerras y las incursiones por el norte de Beleriand, por lo que Huor se curtió en las artes de la guerra, convirtiéndose en uno de los grandes y destacados guerreros de la Casa de Hador. En el año 472 de la Primera Edad, Huor se casó con Rían, con la que tuvo un hijo: Tuor.
Pero dos meses después de su boda, Huor hubo de acudir a la Nirnaeth Arnoediad con una gran compañía de hombres de Dor-lómin, para integrar el ala derecha del ejército de Fingon. En esta guerra Fingon perdió la vida, pero Huor se mantuvo firme y junto con los Hombres de la Casa de Hador se reunió con el ejército de Turgon manteniendo libre el paso del Sirion. Huor profetizó entonces al Rey de Gondolin que la salvación para su reino provendría de su linaje y junto con su hermano Húrin convenció al Rey para que se retirara de la batalla y regresara a Gondolin. Finalmente, Turgon escuchó su consejo y emprendió la retirada, mientras que los Hombres de la Casa de Hador, con Huor y Húrin al frente, defendían su retaguardia para asegurarle la huida. Sin embargo, se vieron obligados a retroceder hasta el Marjal de Serech, donde se enfrentaron contra incontables enemigos. Al sexto día de combate, finalmente cayó Huor, por una flecha que se le clavó en el ojo; y junto a él murieron todos los Hombres de la Casa de Hador, excepto su hermano Húrin, que fue tomado prisionero y llevado a Angband.
Al finalizar la batalla, los Orcos cortaron las cabezas a todos los Hombres de la Tercera Casa y las apilaron en un túmulo, del que se dice que parecía de oro. En años posteriores se pudo comprobar que la profecía hecha por Huor al Rey Turgon se cumplía, pues Tuor trajo al mundo a Eärendil, la esperanza para los Hombres y los Elfos de la Tierra Media.
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