El nombre de Nienor, proviene del Sindarin y significa “Luto”
Mujer Adan de la Casa de Hador, nacida en el año 473 de la Primera Edad, hija de Húrin y de Morwen, hermana de Túrin y de Lalaith. También fue conocida como Níniel, que en sindarin significa “Doncella de las Lágrimas”.
Después de la Nirnaeth Arnoediad, Morwen siguió viviendo en Dor-lómin pese a que los Orientales se habían hecho dueños de las tierras de los Edain de la Casa de Hador. Tras enviar a su hijo a Doriath, a inicios del año 473 de la Primera Edad, dio a luz a una niña a la que llamó Nienor. Nienor, por tanto, nació y vivió en una tierra que se encontraba bajo la sombra del poder de Morgoth, pero aún así, con el paso de los años, su belleza era cada vez mayor: era alta, tenía los ojos azules y los cabellos dorados. Pero en el año 494 de la Primera Edad finalmente parte con su madre a Doriath, aprovechando que el poder de Morgoth había sido refrenado por las hazañas de Mormegil (uno de los nombres con que fue conocido Túrin). En el reino élfico fueron recibidas por Thingol y Melian, y fueron tratadas con grandes honores. Pero Nienor no había podido conocer a su hermano Túrin, pues había partido tiempo atrás y nadie tenía noticias de su paradero.
Al año siguiente llegaron a Doriath las noticias de la destrucción de Nargothrond, y por los supervivientes que buscaron refugio en el reino de Thingol supieron que el que se hacía llamar Mormegil era en realidad Túrin, hijo de Húrin. Y entonces, Morwen decidió partir en búsqueda de noticias sobre su hijo y Nienor se disfrazó de soldado para partir en la escolta de su madre, pues ésta no quería que se pusiera en peligro. Pero cuando estaban cerca del Narog, Glaurung, el Gusano de Angband, atacó a la compañía y Nienor acabó perdiéndose entre los vapores levantados por la bestia.
Sola y sin caballo Nienor logró regresar a Amon Ethir, donde esperaba ver a Mablung, pero en su lugar se encontró con Glaurung quién clavándole su maléfica mirada la hechizó e hizo que olvidara todo lo que sabía. De esta forma, cuando Mablung regresó se encontró con que Nienor estaba ciega e inmóvil por el hechizo del dragón, y con gran pena la condujo hacia Doriath junto con otros tres compañeros supervivientes al ataque de Glaurung. Conforme se fueron acercando al bosque, Nienor fue recuperándose de a poco, sin embargo fueron atacados por los Orcos cerca de la frontera de Doriath y la hermana de Túrin huyó aterrorizada al ver a estas criaturas. Los Elfos de Mablung persiguieron y mataron a todos los Orcos pero no pudieron encontrar a Nienor. En su huida los vestidos de la joven se desgarraron hasta que quedó desnuda, y no pudieron encontrarla pues había huido hacia el norte, internándose en el Bosque de Brethil.
Una noche Nienor fue sorprendida por una fuerte tormenta y se echó sobre el túmulo de Naudh-en-Elleth, donde fue encontrada por Túrin, que había salido a cazar Orcos. Y entonces, el hijo de Húrin, que también había sido hechizado por el dragón y que además no había visto nunca a su hermana, la acogió y la llamó Níniel, la Doncella de las Lágrimas. Níniel enfermó a causa de las fiebres y las mujeres del bosque cuidaron de ella y la enseñaron de nuevo a hablar. Brandir, Cacique de los Haladin, ayudó a curarla y se enamoró de ella pero el corazón de Níniel ya pertenecía a Túrin. Su hermano también estaba enamorado de ella y la pidió en matrimonio, pero Níniel retrasó su respuesta. Finalmente, en el año 498 de la Primera Edad, Turambar volvió a pedir a Níniel en matrimonio y ésta aceptó, y se casaron a mitad del verano en medio de grandes celebraciones.
En la primavera del año 499 de la Primera Edad, Níniel había concebido, mientras empezaron a circular los rumores de que el Gusano de Angband había salido de Nargothrond y se dirigía hacia Brethil. Entonces Turambar partió para enfrentarse al dragón y Níniel decidió partir tras él acompañada por gentes de su pueblo. Cuando al fin Níniel logró llegar a Cabed-en-Aras se encontró a su amado yaciendo inerte junto al dragón, y al verlo pensó que estaba muerto. Pero en ese instante, Glaurung, que aún seguía con vida, liberó a Níniel del hechizo y ésta recuperó la memoria y reconoció a su hermano Túrin. Fue tan grande la angustia que invadió entonces su corazón y su mente que acabó corriendo hacia el borde de Cabed-en-Aras para arrojarse a las aguas revueltas del río Teiglin. Según se cuenta, desde entonces nadie, ni persona ni bestia, se volvió a acercar a ese lugar, en el cual ni siquiera los árboles crecieron; y el lugar pasó a llamarse Cabed Naeramarth, “el Salto del Destino Espantoso”.
El cuerpo de Túrin fue finalmente enterrado en el túmulo de Cabed Naeramarth y bajo su nombre se labró una inscripción en la que se podía leer: “Nienor Níniel”, pero el cuerpo de Nienor no estaba bajo el túmulo, pues nunca fue encontrado.
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